Autoliberación

¿Has visto lo que me has obligado a hacerte?

(Trascripción)

Para que me conozcas un poco mejor, hace unos diez años, empecé a escribir un blog que se titulaba “Vivir sin maltrato, ¡Se puede!” que puedes consultar en la dirección niunsolopelo.blogspot.com donde cumplía una promesa: la promesa de que si salía de mi situación, ayudaría a otras personas a conseguirlo. Y eso hice: traté por todos medios de ofrecer una ayuda en formato  de ideas para afrontar la situación y tomar decisiones que nos permitan ser felices. Siempre, siempre, siempre, he defendido la huida como la mejor forma de escapar de un maltratador. Huir para que no nos encuentre, para que no nos persiga, para que no nos haga volver.  A raíz de eso escribí un libro que se titula “Afilando las Alas” donde trato de explicar cómo salir del maltrato, de venta en Trebolarium pero que si, por algún motivo no puedes comprar, puedes pedírmelo gratuitamente en Trebolarium@trebolarium.com

Después vino el segundo libro titulado ¿Será? Donde explico cómo entender tu relación violenta  y después he escrito otros libros que no tienen nada que ver pero que forman parte de la búsqueda de la felicidad como “tú eres dinero” donde trato de enseñarte lo que sé de cómo hacer crecer el dinero y ahora mismo estoy inmersa en la redacción del un libro que pretende ayudarte a cumplir tus sueños.

Siento que sigo cumpliendo con mi promesa y siento que estoy cargada de ideas valiosas que pretendo compartir contigo en Autoliberación, mi rinconcito particular donde hablo de Trebolarium como autora en vez de como editora.

Y hoy quiero hablarte de una frase muy destructiva, una frase que parece que sólo pertenece a los maltratadores pero que se disfraza de otras palabras en bocas de otras personas y es la frase del título de este audio: “¿has visto lo que me has obligado a hacerte?”

Es la frase de una irresponsabilidad absoluta que tiene un fin, librarse de la culpa y culpar a quien escucha la frase.

Te diré de qué otras formas se viste:

 

“Tú tienes la culpa de lo que ha pasado”

“Si no hubieras hecho esto, yo no habría hecho esto otro”

“Me has provocado y he tenido que reaccionar”

“Me has enfadado tanto que he tenido que saltar”

 

Se trata de frases que dice alguien consciente de que ha hecho algo que te ha provocado un daño pero no desea hacerse responsable de la acción, convirtiendo al receptor del daño en el causante de la reacción.

Pongámonos en el caso más justificado del mundo. Por supuesto hay grados y la casuística es enorme así que nos vamos a poner en el caso de que quien dice esta frase, realmente ha sido provocado por una acción muy violencia. Veremos que la mayoría de las veces no es así pero, insisto, pongámonos en el caso en el que la reacción es completamente justificada.

 

Imagínate que la persona A ha dicho o hecho algo que ha producido un gran daño a la persona B y ésta, ni corta ni perezosa, le ha devuelto el daño con creces y entonces le responde que la culpa es de A porque le ha provocado.

¿La culpa realmente es de la persona A?

La persona A, ha hecho algo, algo doloroso o a veces algo que no tiene importancia pero la verdadera responsabilidad de cómo reaccione B es de B.

B decide si quiere enfadarse. B decide si quiere creer a A en su ofensa o en su acción. B decide que es un ataque personal. B decide actuar en consecuencia y no sólo actuar sino que también decide el grado de respuesta… por tanto, la responsabilidad es y siempre será de B. Si se pasa de la rosca, la verdadera culpa es de B porque B ha decidido que  va a reaccionar de una forma ampliada con respecto a la supuesta ofensa, sea real o no, que ha recibido de A.

¿Y esto que quiere decir? Pues que A no es el responsable de que B reaccione violentamente aunque haya hecho algo terrible.

Y ¿para quién es útil esta información?

En principio se me ocurre que es vital que dos tipos de personas entiendan la importancia de esto.

Uno de estos tipos es la típica víctima de personas maltratadoras, acosadoras o violentas que ante, ni siquiera un acto real sino a veces una interpretación errónea de lo ocurrido, e incluso de hasta detalles absurdos como el significado de una palabra o incluso cosas que no han ocurrido y que reciben agresiones físicas o psicológicas continuamente de las que supuestamente deben sentirse culpables…  no te olvides de esto: nadie que te hace daño es inocente. Cada uno se responsabiliza de lo que hace y ¿sabes por qué? Porque los que se acuñan la famosa frase “mira lo que me has obligado a hacer”, por lo general responden con violencia aumentada ante aquellas supuestas provocaciones que dicen haber recibido.

El otro tipo de personas que deben tener muy presente este concepto es el de aquellas personas que se encuentran en un entorno hostil, como por ejemplo, en un trabajo con un ambiente laboral donde existe una competencia feroz o donde un superior desea que abandones tu puesto de trabajo… en este tipo de ambientes, es posible que recibas provocaciones que pueden llegar a ser muy ofensivas y violentas aunque sutiles y aparentemente inocentes  porque están esperando a que reacciones a la desesperada para acusarte en ese momento.  Es una técnica que utilizan los acosadores… provocan una acción violenta para luego acusar al otro de ser violento o de tener algún problema psicológico y, aunque no tengan razón, o de estar mal de la cabeza que es de lo que más les gusta acusarte. El poder sobre cómo sentirte en esas situaciones y sobre cómo reaccionar sigue siendo tuyo, la responsabilidad siempre es de la persona B, no lo olvides.

Si eres del primer tipo, recuerda que no debes cargar con culpas que no te corresponden. Si eres del segundo… no les des el gusto, no les reafirmes en la falacia que han construido a tu costa. El poder es tuyo.

 

 

 

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