Espiritualidad

Somos lo que decidimos ser

Lo que nos pasa en la vida no es lo que nos determina. Somos lo que elegimos ser, no lo que nos pasa. Lo que nos pasa es una excusa o una suerte, algo con lo que nos justificamos si todo va mal.

Dos hermanos

Existe un cuento que narra la historia de dos hermanos cuyo padre era abominable. Uno de ellos se hizo ladrón y el otro era misionero. Cuando le preguntaron al ladrón que por qué era así, respondió que lo era porque había tenido un padre horrible. Cuando le preguntaron al misionero, él respondió lo mismo, que la razón por la que ayudaba a los demás era para no parecerse a su padre.

La vida nos da un ejemplo, nos muestra un camino en forma de piedras, de tropiezos, de duras pruebas pero la elección, siempre es nuestra. Nosotros decidimos en qué queremos convertirnos y hacia dónde queremos llevar nuestras vidas.  Es una elección binaria determinada por lo aprendido.

Los sucesos son los que son, ocurren y punto. Duelen, alivian, son maravillosos o son auténticas pesadillas y siempre aparecen en nuestras vidas de una manera fortuita. A veces nacemos en circunstancias especialmente dolorosas, con progenitores erráticos que no saben ser felices y otras veces nacemos en un seno feliz y sano y nos encontramos con la maldad al salir al mundo… pero, pase lo que pase, seguimos siendo lo que decidimos ser aunque la única enseñanza que recibiéramos en la vida fuera una enseñanza dolorosa porque, para saber que existe un camino doloroso, también debemos contemplar la posibilidad de que exista un camino feliz. Si existe el dolor, debe existir la felicidad. Si no, no se comprende el dolor como tal.

Por eso, ante las circunstancias de nuestra vida, en realidad no se nos presenta un camino, se nos presenta el camino y el anticamino, la opción contraria, su imagen inversa, la que ofrece un espejo.

Aun cuando sólo tuviéramos un camino en la vida, seguimos teniendo la opción de elegir todo lo contrario que ese camino nos muestra.

Manuel Sedano es precisamente el ejemplo de esa “antielección”. Debió tocarle una vida complicada, marcada por el dolor y el abandono… pero eligió usar el pilar de su dolor para iniciar una vida espiritual. En el libro “El despertar de mi Conciencia”, cuenta la crudeza con la que vivió su infancia y la reversión de una vida destinada a ser desperdiciada como ocurre con muchos adultos que llevan dentro un niño herido.

El despertar de la conciencia

Por Manuel Domínguez Sedano

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