Piensa y Adelgaza

Algunos cuantos desayunos polémicos

(Transcripción)
Leah Remini es una actriz norteamericana a la que yo recuerdo por ser parte integrante de aquellos jóvenes que interpretaban una serie de mi Juventud llamada “Salvados por la campana”. Leah ha formado parte de la Cienciología toda su infancia y juventud y, tras salir, ha realizado un programa recogiendo los testimonios de la gente que ha logrado escapar, destapando la cienciología y toda su maquinaria interna.

La primera vez que yo oí hablar de la Cienciología me parecía algo curioso. Pensé que era una corriente de pensamiento a la que se habían sumado muchos actores norteamericanos: Tom Cruise, Jonh Travolta… Y que por ese motivo era algo inocente, como mucho cultural pero en ningún caso se me ocurrió pensar que fuera una secta. De hecho, recuerdo la primera vez que pasé por la puerta de un edificio de la Cienciología, en Madrid. Era blanco y de una pulcritud tan asombrosa que supuse que ni siquiera podría entrar ahí porque estaba convencida de que era un lugar donde sólo entraban personas con cierto nivel adquisitivo.

Lo que no me imaginaba bajo ningún concepto es lo que Remini ha destapado detrás de esta supuesta… ¿religión?

Intentaré explicarte en pocas palabras lo que Remini cuenta en su programa llamado “Leah Remini y la Cienciología”.

La cienciología se autodenomina religión por cuestiones fiscales ya que las religiones suelen tener licencias fiscales en muchos países, en especial en Estados Unidos que es donde nace este movimiento. Ellos venden una escalada espiritual que suelen llamar “El puente” y que vas alcanzando en niveles donde se supone que cuando llegues al final vas a poder conseguir cosas extraordinarias como, por ejemplo, el don de la telepatía y otras sorprendentes cualidades. Su creador es L.Ron Hubbar, que es autor de un libro que se titula Dianética donde él explica que todos los males del mundo se arreglan mediante un sistema que él inventó. La comunidad científica lo rechazó de pleno, por lo que tengo entendido, y desde entonces rechaza la psiquiatría como tratamiento médico y prohíbe a los cienciólogos que se sirvan de la psiquiatría para resolver sus problemas… aunque se trate de una enfermedad como puede ser la esquizofrenia, la disociación… ese tipo de enfermedades graves.

Según cuenta Remini que, por cierto, documenta todo el programa y no dice una sola coma sin que haya una evidencia gráfica o escrita detrás, cada nivel de ese famoso puente lo paga el cienciólogo comprando cursos y auditorías que suelen costar entre 5000 y 10.000 dólares (está claro que yo no sería admitida) pero eso no es todo lo que cuenta.

Remini recoge en su programa testimonios de personas que han tenido que escapar de la cienciología, habla de la desconexión entre miembros de la cienciología que se ven obligados a rechazar a sus hijos, hermanos, nietos, padres porque no están dentro, habla de niños maltratados obligados a trabajos duros, niños sin infancia, habla del acoso publicitario de quien cuestiona la cienciología, de cómo se encargan de dañar públicamente la imagen de todo aquel que hable mal de la cienciología… y lo más increíble de todo esto es que los cienciólogos están atrapados en esa organización porque tienen un objetivo increíblemente noble, que es el de salvar el planeta y por salvar al planeta pagan el dinero que no tienen y se endeudan incluso sin que la Cienciología como organización les garantice que están invirtiendo su dinero en que este loco planeta se salve.

Es tan apasionante el tema de las sectas religiosas que me gusta estudiar sobre ellas y, por cierto, no estoy de acuerdo con que se llamen sectas. Deberían llamarse religiones a secas porque los peligros de las sectas pueden estar presentes perfectamente dentro de cualquier religión. Bueno, dentro de cualquier religión y dentro de cualquier grupo que persigue satisfacer las inquietudes espirituales o cualquier tipo de búsqueda de las personas. Algunos grupos políticos, empresariales, económicos, sociales… pueden tener tintes sectarios. Y se sabe porque cogen las necesidades, anhelos y pensamientos nobles de las personas para utilizarlos en beneficio propio. Y todos somos víctimas potenciales porque, como bien dice una amiga mía que es criminóloga, hay sectas adaptadas a cada nivel social y cultural.

Un día escuché a un programa de televisión decir que las empresas multinivel eran sectarias. Me pareció exagerado porque yo estuve un tiempo en una o dos reuniones de una de ellas a la que me invitó una amiga. Pero después, analizándolo, me  di cuenta de que sí que tiene tintes sectarios porque pagas por todo. En teoría va a ser tu independencia económica porque te dan formación y apoyo para que vendas muchos productos… pero luego te das cuenta de que lo que buscan esas empresas es que, por medio de una fe férrea, introduzcas su desconocido producto en el mercado sin que ellos tengan que invertir un solo euro en publicidad ni contratar a nadie ni pagar seguros sociales. Y encima de todo ganan dinero por los eventos a los que asistes. Si vas a una reunión, pagas. Si vas a un evento formativo, pagas… hasta el contrato que firmas con ellos se paga e incluso tienes que renovarlo y pagarlo todos los años.

Cuando mi amiga trató de introducirme en esta empresa, yo estaba muy ilusionada con mi herbolario porque estaba montándolo en ese momento y no tenía ninguna intención de cambiar de proyecto pese a que mi amiga me insistía pero aún así pagué un año de contrato. Luego me di cuenta de que era más fácil satisfacer la demanda de los clientes con productos que ellos ya pedían que tratar de convencerlos con  productos que no conocían, por buenos que fueran. Entendí que como negocio, aquella empresa no me servía porque era mejor buscarte tus propios productos y venderlos y, tal y como está ahora el mercado, eso lo puedes hacer de una forma muy sencilla, sin necesidad de que te hagan pagar hasta el café que se toma el brillante… digo brillante porque los niveles se clasificaban por piedras preciosas.

Hay un libro precioso de un sociólogo llamado Marvin Harris que se titula “Vacas, cerdos, guerras y brujas”, altamente recomendable que explica por qué las vacas son sagradas en la índia, los cerdos prohibidos en el Islam, el origen de las guerras y el por qué en la Europa Medieval se quemaban mujeres en la hoguera por brujas. Las vacas son sagradas porque sus excrementos han sido utilizados históricamente como fertilizando, combustible y para recubrir suelos y en su momento tuvo un valor tan importante la caca de vaca que había profesiones en torno a la recogida de estos excrementos. Los cerdos están prohibidos porque en zonas desérticas, se embadurnan en sus propias heces para buscar la humedad que necesitan y esto provocaba fuentes de infecciones siendo tachados de por vida como animales impuros. En cuanto a las guerras, Harris explica la inevitable gestión de guerras en tiempos de superpoblación mencionando un experimento que se hizo con ratas a las que se les permitió propagarse dentro de un mismo espacio comprobando que, tras varias generaciones, los odios y las divisiones en bandas opuestas se multiplicaba conforme se reducía el espacio entre ellas. Por último, a las mujeres se las quemaba en Europa porque en un lugar con hambruna, cuando había una mala cosecha, para que el pueblo no se lanzara contra la nobleza, la gran recolectora de impuestos abusivos ni contra el clero, buscaban una cabeza de turco que diera explicación a las desgracias del pueblo. Así el pueblo podía volcar toda su ira hacia un objetivo beneficioso para todos.

Con esto trato de decir, que para todo, hay un por qué… una extraña explicación que quizá tuvo sentido alguna vez pero que lo pierde con el tiempo convirtiendo a nuestras costumbres en actos sin sentido, como el vigilante del seto en Buckingham Palace. Cuenta la historia, no sé si es real, que la reina Isabel un día preguntó que por qué hay un guardia que rodea un seto dentro de los jardines del palacio y resulta que era una tradición que venía de, no sé si era la Reina Victoria quien, enamorada de un rosal que había en ese seto, ordenó que lo vigilaran día  y noche y ya no existe ese rosal pero el guardia sigue ahí perenne.

Pues el caso es que muchas de nuestras costumbres culinarias responden a actos sectarios, enseñanzas grabadas con fuego que resultan bastante difíciles de poner en tela de discusión y eso explica el motivo por el que se esté radicalizando el tema de la nutrición.

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Como me paso todo el día escuchando podcast de nutrición, me doy cuenta de que ha llegado la cosa a un punto que si dices algo, alguien te tacha de algo. ¿Os habéis fijado? A mí no me pasa, por supuesto porque he tenido la gran fortuna de encontrar personas estupendas que sois vosotros y sois geniales pero os contaré la historia del desayuno de la polémica. El título no se lo he puesto yo, se lo ha puesto una chica que se llama María y que tiene un blog que se llama “Comiendo con María”.

Ella cuenta que hace unas semanas puso un tuit con una foto en la que le daba de desayunar a su hijo garbanzos. Dice que eso provocó un sinnúmero de reacciones negativas y que le dijeron de todo (mala madre, que tenía muy poca vergüenza, que cómo le daba eso a su hijo… en fin, de todo). Buscando información sobre lo que le dijeron, he descubierto que incluso El Periódico, un diario digital, se hizo eco de la polémica.

Son curiosos los escarnios digitales… nunca sabes cuándo puedes ser víctima de  uno. Basta que escribas algo un poco llamativo y de repente… una oleada de insultos que no vienen a cuento.

Ayer precisamente estaba buscando información sobre el leísmo porque necesitaba aclararme con una frase y hasta para hablar sobre el leísmo la gente hace discusiones encarnizadas.

Pues el caso es que ¿qué hay de malo en desayunar garbanzos? Yo escucho propuestas de lo más originales para el desayuno: aguacate salteado… si si, salteado, una tortilla de atún los que indican que la proteína en la mañana es imprescindible para el funcionamiento cerebral… ¿y por qué no?

Una amiga mía, que es una gran deportista, me dijo algo que nunca se me ha olvidado. Pero antes te voy a hablar un poco de ella. Es una chica que ama el deporte. Le gusta mucho correr y hacer cualquier tipo de deporte. Está casada, tiene un hijo y en el pueblo la criticaban porque después de tener a su hijo seguía corriendo… hasta que un día se queda vencedora en una carrera que hacen en Granada y que va ascendiendo por la Sierra Nevada. No os puedo dar mucho detalle porque no tenía constancia de esa carrera pero el caso es que tiene repercusión en el mundo del deporte… pues bien, ahora lo que dice va  a misa y todas las chicas del pueblo quieren que ella les entrene y está feliz porque, aunque no gana mucho dinero, ni se imaginó que algún día podría vivir de ayudar a las mujeres a estar en forma.

Pues lo que me dijo fue lo siguiente: que cada desayuno debería ser diferente, igual que hacemos con la comida y con la cena.

¿Te acuerdas lo que te dije en el podcast pasado sobre los alimentos adictivos? Todos los alimentos tienen algo bueno y algo malo. Si todos los días comemos lo mismo estamos beneficiando a lo mismo y perjudicando a lo mismo. Si cada día cambiamos… estamos jugando menos papeletas al mismo número, ¿no te parece?

Así que hoy te voy a proponer desayunos y tú que puedes, por favor, disfrútalos por mí que yo, con la banda, no puedo desayunar nada sólido.

Pero voy a empezar con un hurra por las tostadas de Andalucía… Desde hace mucho, tú vas a un bar de Andalucía y puedes tomar tostadas de mantequilla, lo de siempre, o de tomate, o de bacalao con roquefort… si si, en algunos sitios te lo ponen, o de una cosa que se llama zurrapa que a mí no me mola nada, de sobrasada, de paté, de salmón con aguacate… y seguro que se me escapa alguna pero te aseguro que no en todos los sitios de España tienes tanta variedad. Ahora bien, a pesar de la variedad, el desayuno de bar sólo puede ser café, té, descafeinado, leche sola o cola-cao o chocolate más tostada de lo que sea o bollería o churros y un zumo de naranja opcional. Leche vegetal en algunos sitios, no muchos y poco más. Por eso a mí me gusta desayunar en casa… bueno, por eso y porque no me gusta el café de bar.

Y ahora sí, hablemos de desayunos potenciales pero ni son todos los que están, ni están todos los que son. Sólo se trata de propuestas.

Allen Car, el autor del famoso libro “Es fácil dejar de fumar si sabes cómo” que luego escribió un libro que se llama “Es fácil adelgazar si sabes cómo” propuso fruta variada para el desayuno. Yo lo he hecho y sienta fenomenal porque como es fresquita, tu estómago lo agradece.

Batidos de todo tipo, por qué no: con leche vegetal y fruta entera.

Yogourt, claro que sí, una buena fuente de probióticos mañaneros, o vegetal o tradicional ¿por qué no?

Tortillas variadas: atún, collejas, espinacas, lacón… ¿por qué no?

Frutos secos crudos.. están llenos de energía para tirar del día.

Legumbres, por supuesto ¿por qué no? Tienen dos macronutrientes importantes para empezar el día: un 30% aproximadamente de las legumbres es proteína. Puedes hacer humus de garbanzos o de lentejas.

También puedes hacer pan proteínico si en tu mente no está el cambiar del desayuno clásico. Yo encontré en internet una receta que hice y no está mal. Consiste en echar semillas de lino en una batidora, las mueles, le echas claras de huevo, un poco de sal y un sobre de levadura en polvo de la que se usa para hacer bizcochos y sale muy esponjoso. Luego lo puedes usar como cualquier pan y echarle lo que quieras.

Un buen pisto con un huevo ¿por qué no? El pisto es un plato en el que se fríe cebolla, calabacín, berenjena y mucho tomate y puedes hacerlo con poco aceite y a eso le añades un huevo a la plancha y está estupendo.

Hablando de huevos otra vez… ¿por qué no un huevo cocido con un poco de levadura de cerveza, aceite y sal? Yo eso lo hago para cenar y está buenísimo.

Pan alemán con paté de hígado de bacalao… ¿por qué no? El pan alemán es ese que está hecho de granos enteros y normalmente de centeno. Es fuerte pero con el paté de hígado está buenísimo.

Un Porridge que está exquisito. Se hace con avena y agua, nada más sencillo y luego le puedes echar unas pasitas, o unos dátiles naturales… y combina perfectamente con un café.

Pero si hablamos de cereales podríamos hablar del arroz…

Un arroz chaufa… ¿por qué no?

¡Unas papas a la huancaína!…. Ahh si eres peruano estarás sonriendo… pues sí, amigo del otro lado del charco, sé cocinar unas papas a la huancaína y también un pay de limón pero esto último no te lo recomiendo para el desayuno que tiene mucho azúcar. Estas recetas me las enseñó una peruana de la que tengo recuerdos muy gratos.

¡Un boniato asado! Conozco una receta de boniato más rica… rúcula, boniato y queso en crema… no te digo más.

¡Ah! Me estoy acordando de una tostada que yo hacía hace mucho que la saqué de un recetario y está buenísima que es la siguiente: a un pan integral de buena calidad le restriegas un ajo y echas higo seco… si si, higo seco. Luego le pones encima un chorrito de aceite y orégano y lo metes al horno… alucinarás de lo rico que está eso… claro que luego te puede oler a ajo el aliento así que hazlo el día que no socialices.

Qué más qué más… cremas de verdura… ¿por qué no? Y ensaladas en verano ¿por qué no?

Ya sé lo que me dirás, que tu estómago no te pide eso por las mañanas y a mí me pasa lo mismo. Cuando yo tenía mi herbolario y enseñaba a hacer jabones a mis clientes les decía lo siguiente: “haced lo que os digo, no lo que hago” y lo decía porque yo me saltaba las normas para calentar el jabón de glicerina o para las medidas que yo era muy del ojo de buen cubero y para esto… digo lo mismo. Haz lo que digo, no lo que hago.

Pero bueno, tu estómago, tu apetito y tus hábitos mandan. Eso sí, al menos piensa que en cualquier momento puedes cambiar y comer para desayunar lo que te apetezca de éstas posibilidades que te propongo y otras ciento que ahora mismo no se me ocurren pero que son saludables porque son equilibradas con los tres macronutrientes: proteínas, hidratos y grasas. Los tres grupos los necesitas para el desayuno y cuanto más variado sea tu desayuno más acertado serás. Y no olvides que en los vegetales también hay hidratos y que por tanto éstos no tienen que venir necesariamente de los cereales.

No dejes que te encierren en pensamientos aislantes y sectarios. Como siempre digo: sé abierto a todas las opciones y no te cases con ninguna. Cásate sólo contigo y con lo que piensas que puede ser bueno para ti pero predisponte en todo momento a poner en tela de juicio lo que sabes de tus hábitos.

El absolutismo de cualquier tipo y de cualquier rama tanto religiosa como política, como espiritual, como científica o de cualquier otra índole y por supuesto nutricional,  se utiliza y se ha utilizado siempre como herramienta de esclavización. Todos somos víctimas potenciales, aquí no hay nadie más listo que nadie. Pero eso sí, si algún día te escandaliza que alguien le dé de comer garbanzos a su hijo, pregúntate si el esclavo no serás tú.

 

 

 

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