Piensa y Adelgaza

Hasta donde nos llevó Lorenzo

Creo recordar vagamente que alguna vez te he hablado de la película “El aceite de Lorenzo” y si no lo he hecho…. ¡prepárate! Prepárate porque hoy te voy a calentar la oreja con esta gran historia.

Siempre te he dicho que mis películas preferidas eran “La vida es Bella” y “En busca de la Felicidad” pero no me puedo dejar en el tintero “El aceite de Lorenzo” y es que, para hablar tanto de cine, he de confesarte que no soy nada cinéfila aunque parezca una contradicción. Nunca recuerdo los nombres, ni los años, ni los directores, ni las fechas de nada… me da igual ver la película en la pantalla del móvil que en el cine y no entiendo nada de sistemas de sonido e incluso tampoco me molesta que la calidad visual sea deficiente, que la película sea vieja, nueva, española, extranjera… no me fijo en nada de eso y por eso digo que no soy nada cinéfila. Yo creo que sería una pésima crítica del cine porque no puedo emitir juicios en torno a estos aspectos.

Lo que a mí me gusta conocer, escuchar, leer, oír, sentir…. Son las historias. No puedo vivir sin historias. Las historias me ayudan a entender la vida. Me comunico en formato historia y entiendo cualquier cosa que esté incluida en una historia. Soy una gran devoradora de historias y “El aceite de Lorenzo” es una de esas historias épicas que tanto me gustan, no sólo por la historia en sí sino por el hecho de que es real como la historia de Chris Gardner, el protagonista de “En busca de la Felicidad”.

Lorenzo es un niño con adenoleucodistrofia o ADL. Es una enfermedad que produce una desmielinización (es decir, pérdida de mielina) en niños provocando la muerte tras una agonía larga e ingrata. Tras su diagnóstico, sus padres, Augusto y Michaela Odone, toman una decisión que no todos los padres están dispuestos a tomar y es que deciden pasarse las horas en la biblioteca estudiando y tratando de entender cómo funciona la enfermedad de su hijo. Ese estudio intenso les llevó a descubrir un sistema de prevención de la enfermedad que es un aceite que contiene dos ácidos: el oleico, presente en el aceite de oliva y el ácido erúcico, presente en el aceite de colza. Con ello consiguieron alargar la vida de su hijo y de muchos niños con la enfermedad y además continuaron estudiando con el fin de buscar una fórmula que permitiera recobrar la mielina perdida.

Me gusta esta historia porque es la confirmación de una de mis más valiosas creencias que es el hecho de que todos los límites pueden romperse. Difícil no es lo mismo que imposible y todos, absolutamente todos los muros caen con la constancia…. Y a este gran aprendizaje le añado otra valiosa idea que precisamente escuché ayer y es que la constancia en actos del alto impacto, te llevan a resultados de alto impacto. Así que escoge tus rutinas porque eso es muy importante.

Pero hoy no vamos a hablar de eso aunque son ideas potentes y por eso me parece estupendo haberlas mencionado. Hoy de lo que vamos a hablar es de aceites y concretamente un aceite, el aceite de coco. Y vamos a hablar de él porque me lo ha propuesto, Victoria, una amiga de estos audios y me parece una gran idea.

Así que hoy voy a compartir contigo todo lo que sé sobre el Aceite de Coco.

Primero te voy a contar lo que sé antes de consultar los distintos estudios médicos que he encontrado a propósito del aceite de coco.

La primera vez que oigo hablar del aceite de coco es que éste era un componente principal de la bollería industrial y que era causante del colesterol. Luego comienzo a interaccionar con el aceite de coco cuando tenía mi herbolario físico e impartía talleres de remedios naturales. Resulta que el aceite de coco tiene un potencial increíble como cosmético. Empecé a trabajar con él en jabones porque me dijeron que los jabones caseros con aceite de coco tienen más espuma. Después he descubierto que es un excelente desodorante e increíble pasta de dientes…. Sí si, te lo digo por experiencia. Aunque yo alterno pastas de dientes caseras hechas con arcillas con el uso del aceite de coco, mi desodorante ya no ha vuelto a ser el mismo desde que descubrí que mezclar a partes iguales bicarbonato con almidón de maiz y aceite de coco era el mejor desodorante que existe en el mundo… al menos para mí. Y es que el aceite de coco es un potente antiséptico, es decir, que elimina las bacterias que forman el mal olor. Por eso es un excelente desodorante y por eso se puede usar con fines cosméticos, puede ayudar si tus pies tienen mucha personalidad olorosa y además sirven como pasta de dientes y, si te atreves, incluso para las cándidas vaginales precisamente por ese poderío antiséptico que tiene.

Para mí es un ingrediente indispensable como cosmético.

Llevo un tiempo estudiando sobre el tema de las grasas porque no sé si te has fijado pero todos los estudios que voy leyendo ahora, empiezan a quitarle ese halo terrible que tenían las grasas como alimento y empiezan a recobrar su papel en la nutrición y, como de lo que vamos a hablar es del aceite de coco como alimento, pues dejamos aparte todas sus increíbles propiedades cosméticas para abordar este tema.

Hasta ahora lo que sabíamos de las grasas es que todas engordaban. Luego, resultó que existe una diferencia en las grasas y que algunas son, no sólo buenas, sino imprescindibles como las grasas insaturadas y que otras eran menos buenas como las saturadas y las trans. Las trans, son las grasas hidrogenadas que se llaman así porque se trata de grasas que en su estado natural son líquidas pero a las que se les añade hidrógeno para que se vuelvan sólidas a temperatura ambiente y resultan ser por eso las más perjudiciales.

Ahora bien, entre las grasas, llamémosles, malas, incluyeron las grasas saturadas y, claro, ahí está el coco para decir “aquí estoy yo”. Por eso  el aceite de coco fue desaconsejado durante un tiempo.

Antes de que hablemos del aceite de coco vamos a hablar de tipos de grasas naturales (obviamente, excluimos las trans que no tienen nada de naturales porque son manipuladas).

Como sabes están las saturadas y las insaturadas. Se llaman así porque a temperatura ambiente son sólidas y por eso son saturadas o líquidas y por eso se llaman insaturadas. Hasta ahí, perfecto.

Dentro de las insaturadas, están las monoinsaturadas y las poliinsaturadas. Las monoinsaturadas son las que tienen un único enlace doble o también llamada insaturación como el omega 9 o el ácido oleico que, como hemos dicho al principio, está presente en el aceite de oliva y dentro de las poli (que contienen dos o más enlaces dobles)se encuentra el omega 3 (que, por cierto, es todo un mundo y estaríamos horas hablando de él) y el omega 6 que son ácidos grasos esenciales (se llaman así porque el cuerpo no los fabrica aunque no sé si “fabricar” es el verbo adecuado).

Dentro de las saturadas (que no tienen enlace doble). A estas últimas se les culpa de ser responsables de un alto colesterol. Y las hay de cadena larga, corta y media. Ni te puedes imaginar lo difícil que me ha sido encontrar información sobre estos tipos de grasas pero he descubierto que la diferencia entre corta y larga está en que, mientras las de cadena larga son más difíciles de penetrar en la célula como unidad de energía y requiere enzimas para ser convertida en energía, las de cadena corta, no requieren de estas enzimas y por tanto son fácilmente convertidas en energía lo que supone un menor almacenamiento de ellas.

También he descubierto que las grasas saturadas no son esenciales, lo que quiere decir que el organismo las fabrica sin necesidad de ser consumidas y por eso engordamos, porque nuestro cuerpo se las apaña para frabricar grasa sagurada en nuestras lorcillas con el fin de almacenar energía.  Es decir que, aunque no comas grasas saturadas, tu cuerpo las fabricará y yo sospecho que lo hace de los hidratos de carbono…. O seamos justos, de la energía que sobra, venga ésta de los hidratos o de las grasas.

Si tratas de encontrar información veraz en internet sobre los tipos de grasas, te volverás loco porque hay mucha infoxicación en lo que respecta la información sobre este macronutriente y es porque lleva consigo una carga informativa errónea durante décadas. Hasta hace muy poquito (yo diría que como unos 20 años más o menos), todas las grasas eran malas.

Ahora, los recientes estudios ya han personado a las insaturadas pero además se empiezan a perdonar las saturadas. Lo que ocurre es que todavía esos estudios no han llegado a la población en forma de información contrastada y sencilla de entender y por eso sigue habiendo mucha confusión con respecto a las grasas.

Y como dije antes… en medio de este follón, está nuestro aceite de coco que es un aceite vegetal natural saturado de cadena media y corta y que está presente en la cultura gastronómicas de muchos lugares donde no se ha corroborado una mayor presencia de niveles de colesterol alto así como enfermedades cardiovasculares.

Yo no me voy a meter donde no sé. La verdad es que no tengo ni idea si el aceite de coco sube o no el colesterol. Según he odío en fuentes no oficiales es que sube los dos, el LDL y el HDL, o sea el bueno, el malo… y el feo….

Lo que sí voy a hacer ahora es leerte conclusiones de estudios hechos en universidades sobre el aceite de coco para que tú tomes tus propias conclusiones y para eso me he ido a mi página preferida donde estudio sobre plantas que es pubmed.com (publicaciones médicas).

Así que a continuación, algunas conclusiones sobre algunos estudios. En Trebolarium Añadiré los enlaces de estos estudios:

La facultad de ciencias Médicas de la Universidad de Edith Cowan en Australia indica en un estudio que el aceite de coco, al ser una grasa saturada de cadena media, es un alimento fácilmente absorbido y metabolizado en el hígado convirtiéndose en una fuente alternativa para el cerebro y puede utilizarse como preventivo del Alzheimer pero lo más interesante de este estudio te lo leo textualmente:

El coco se clasifica como un “alimento funcional” altamente nutritivo. Es rico en fibra dietética, vitaminas y minerales; sin embargo, en particular, la evidencia está aumentando para apoyar el concepto de que el coco puede ser beneficioso en el tratamiento de la obesidad, dislipidemia, niveles elevados de LDL, resistencia a la insulina e hipertensión: estos son los factores de riesgo para Enefermedad CardioVascular y diabetes tipo 2, y también para la Enfermedad del Alzehimer. Además, los compuestos fenólicos y las hormonas (citoquininas) que se encuentran en el coco pueden ayudar a prevenir la agregación del péptido amiloide-β, lo que podría inhibir un paso clave en la patogénesis de la Enfermedad del Alzehimer. El propósito de la presente revisión fue explorar la literatura relacionada con el coco , delinear la fisiología mecanicista conocida, y discutir el papel potencial de la administración de suplementos de coco como una opción terapéutica en la prevención y el tratamiento de la Enfermedad del Alzehimer.”

¿De dónde se saca que el coco (como fruta, no sólo el aceite) es beneficioso para el tratamiento de la obesidad? Pues no lo sé pero imagino que de algún otro estudio así que he seguido buscando y he encontrado esto:

La universidad Federal de Río de Janeiro hizo un estudio sobre el efecto del consumo de la harina de coco en conjunto a una dieta hipocalórica y concluyó que la harina de coco baja los niveles de glucosa en sangre y el colesterol total. Te leo textualmente tanto los resultados como la conclusión del estudio:

“RESULTADOS:

Participaron cuarenta y dos mujeres de un promedio de 47.5 ± 9.5 años de edad. La dieta hipoenergética promovió una disminución en la grasa corporal, el índice de masa corporal, la circunferencia de la cintura, la relación cintura-altura, el índice de adiposidad visceral, la presión arterial diastólica, los triglicéridos y las VLDL. El consumo de harina de coco promovió una caída en los niveles de glucosa y colesterol total al complementar la dieta hipoenergética. La mejora en la calidad de la dieta se puede notar en la disminución en el consumo de alimentos ultraprocesados ​​como aceite vegetal, chocolate y refrescos.

CONCLUSIÓN:

La dieta hipoenergética promovió una disminución en los parámetros antropométricos, la presión arterial y los triglicéridos. El consumo de harina de coco promovió una disminución en los niveles de glucosa y colesterol total al complementar la dieta hipoenergética. La mejora en la calidad de la dieta se puede ver en la disminución del consumo de alimentos ultraprocesados.”

La Universidad Federal de Viçosa en Brasil hizo un estudio sobre la suplementación del aceite de coco en el metabolismo energético concluyendo que, si bien no afecta al metabolismo lo que sí es cierto es que produce respuestas menos apetitivas, es decir, que sacia bastante (Se puede leer en este enlace).

El Grupo de Investigación de Alimentos Funcionales, Instituto de Agricultura y Medio Ambiente, Universidad de Southern Queensland, QLD, Toowoomba, 4350, Australia. (Se puede leer en este enlace), concluye lo siguiente:

“La fibra y la proteína en el coco nutren y los ácidos grasos saturados de cadena media en el aceite de coco virgen pueden mejorar las complicaciones cardiovasculares y hepáticas en la obesidad”.

El Departamento de Bioquímica, Escuela de Medicina Amrita, Kochi, Kerala 682041 India junto al Departamento de Cardiología, Escuela de Medicina de Amrita, Kochi, Kerala 682041 India, hacen una comparación entre el aceite de coco y el de girasol y concluyen lo que te leo a continuación:

“Los resultados del presente estudio muestran que el aceite de coco no induce hipercolesterolemia en comparación con el aceite de girasol . Por otro lado, el grupo de aceite de girasol había elevado el estrés oxidativo en comparación con el grupo de aceite de coco .”

La elevación del estrés oxidativo es debida a que los que consumieron aceite de girasol presentaban menores niveles de vitamina C.

La Universiti Sains Malaysia (Pulau Pinang 11800, Malasia), hizo un estudio piloto (que supongo que lo que quiere decir es que hay que ahondar más) con obesos sanos a los que se les suministró aceite de coco virgen durante un mes e indica en sus resultados que encontraron una importante diferencia en el perímetro de la cintura y concluyen lo siguiente:

“El VCO es eficaz para la reducción del WC (peso), especialmente en hombres, y es seguro para su uso en humanos.”

El caso es que he encontrado muchos estudios a favor y en contra y de reputadas universidades y yo te animo a que sigas investigando y, sobre todo, que pruebes en ti mismo porque hay muchos estudios encontrados aunque también hay que decir que muchos de ellos no especifican qué tipo de aceite de coco utilizan para sus estudios porque no es lo mismo un aceite virgen que refinado ni tomado crudo que caliente  porque no estamos hablando de las mismas sustancias, pese a que suelen decir que el aceite de coco se degrada poco al ser calentado al igual que el aceite de oliva (aunque, igualmente ocurre con el aceite de oliva, que no es lo mismo el verde que el amarillo ni el crudo que el requemao)… no es la misma sustancia y por tanto no tiene los mismos efectos sobre la salud y, por tanto, no te puedes fiar de los estudios que no especifican el tipo de aceite que utilizan.

Yo me animé a consumir aceite de coco virgen y lo tomo crudo sin cocinar. Echo una cucharadita en el café y tomo dos cafés al día. Llevo tomándolo yo diría que dos meses o tres a raíz de una conferencia que escuché a un naturópata, no médico y que me pareció muy convincente y decidí probar. He tenido rachas de no ser constante pero más o menos puedo decir que ahora lo tomo a diario. No puedo hacer una comparativa de analíticas pero sí te puedo decir que a mí no me ha engordado aunque tampoco he adelgazado… me sigo manteniendo en el mismo peso. Eso sí, es bastante saciante y me mantiene las tardes sin ganas de comer hasta la hora de cenar y por la mañana influyen más factores pero más o menos lo mismo. Digamos que reduces las tomas a causa de su alta saciedad.

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