Piensa y Adelgaza

La chica del guardaespaldas no encontró la salida

(Transcripción)

¡Que no me he enterado y Piensa y Adelgaza ha cumplido un año! ¿Cuántas semanas tiene un año? ¡52! Y ¿cuántos capítulos tiene este podcast? ¡¡¡56!!! Que se me ha pasado que hemos hecho un año…. ¡Cómo es posible! Claro ha sido tan corto para mí… ¿Cómo lo celebro? ¿Se te ocurre alguna idea? Si se te ocurre dímela que cuanto más loca más capaz soy de llevarla a cabo… bueno, bueno eso es una fanfarronada, no me creas mucho que yo soy muy cobardica… pero tú propón… di tú que me diera por ahí.

La chica del guardaespaldas… segundo que sabes a quién me refiero. Una preciosa mujer con una voz impresionante que cuando cantaba abría la caja torácica desplegándose como si tuviera alas…

Cuando estaba en todo su apogeo, Whitney Houston protagonizó una película junto a Kevin Costner donde interpreta un papel muy similar al de su propia vida, una chica que se ve amenazada y necesita protección y llega un Kevin jovencito que yo no sé en tu país, yo no sé en tu ciudad pero lo que es en la mía, ha hecho estragos, y va y la salva. A partir de entonces, los niños de los colegios de Granada se empezaron a llamarse kevincosner (todo seguido, como si fuera un sólo nombre) y gracias a aquella película (o mejor dicho, por culpa de aquella película), hay unos cuantos kevincosner lópez, kevincoster martínez por ahí que se estarán acordando de su propia parentela. Fue un cuento de hadas romántico, como Pretty Woman. Yo no la incluiría en ninguna de mis top, pero conectó con muchas mujeres. A mi madre, de hecho, le encantó la película. A mí me gustan las canciones, son espectaculares como lo era Whitney la buena chica que acabó autodestruyéndose porque no pensó que hubiera salida.

Dime una cosa ¿qué harías si de repente ganaras una fortuna? Seguro que alguna vez lo has pensado. Déjame que adivine: dejarías de trabajar, por supuesto, pagarías todas tus deudas, claro que sí y con el dinero que te sobrara te dedicarías a hacer lo que te apetece hacer cuando no estás trabajando y cumpliendo con tus responsabilidades.

Y ese algo es la cuestión porque no deja de ser lo que haces hoy mismo pero a lo bruto. ¿Qué te gustan los deportes? Entonces te gastarías el dinero en un equipo de buceo, en un ala delta, en una cometa para hacer eso tan chulo que hace ahora la gente en la playa… si te gusta sentarte en un sillón bebiendo cerveza, ahora no tendrías freno para comprarte los canales deportivos y pasarte desde que te levantas hasta que te acuestas viendo la tele en pijama con tu cerveza preferida.

Vamos a soñar un poco más y sigamos pensando en lo que haríamos porque, por soñar que no quede: viajar, pilotar una avioneta (si yo pudiera), ir a la ópera, ir al fútbol… pero el caro, el de la FIFA … bueno yo sé de uno que estaría en primera línea de la Fórmula 1.

Dormir…. dormir mucho… comprarse una cama de agua y botar sobre ella. Ver pelis… muuuuchas pelis, y telenovelas. Yo contrataría un entrenador personal para mí solita.

Bueno, si a mí me tocara… yo haría lo que hago ahora, porque me encanta… pero contrataría gente para la parte chunga. Me haría con un estudio para pacer mis podcast y mis vídeos a lo grande y convertiría mi web en una gran editorial, como la de Amazon pero a la Española, con gente que habla español y que te atiende si llamas por teléfono. Contrataría a esas personas que quiero tanto y que veo que están en un momento difícil y me divertiría muchísimo… como ahora pero sin preocupaciones…. ¿Ves? El “Como ahora” es la clave.

Aprender a tocar instrumentos, hacer paseos en un barco… Mi chico siempre me dice que le compraría una máquina expendedora de lonchas de Jamon york para Tomás nuestro gatillo glotón, una máquina con una palanca para que él mismo se sirviera a gusto. Mataríamos al gato… pero sería feliz.

Si nos tocara la lotería haríamos lo que hacemos y lo que deseamos hacer pero que la falta del tiempo y la falta de dinero nos impide hacer. Cumpliríamos nuestros sueños, claro que sí…. Pero también multiplicaríamos exponencialmente ese “como ahora” y si ahora, tenemos algo por resolver y nos llueve el dinero…. Eso que tenemos que resolver se multiplica por tu poder adquisitivo. Si yo consumo drogas y me llueve una enorme cantidad de dinero…. ¿qué ocurre con las drogas? Pues que ya no tienes el freno del dinero. Ahora puedes tomar toda la que quieras y por tanto, autodestruirte sin que nada lo impida.

Whitney nació en un barrio donde las drogas formaban parte de la vida. Era una buena chica que fumaba porros. Por lo visto su madre la tenía atada en corto. No le dejaba ni respirar. La presionaba demasiado y por alguna declaración que le he escuchado era implacable con ella. Con su padre se llevaba mejor pero en cuanto el dinero entró en sus vidas, su relación con ella se desvirtuó. Y para colmo dio con un hombre que no tenía tampoco frenos económicos y que le encantaba estar todo el día de fiesta y la fiesta… ya sabes, llama a la droga y el alcohol, que también es otra droga.

No es verdad que el dinero desvirtúe. El dinero sólo multiplica lo que no has resuelto. Si no resuelves quién eres y quién quieres ser, que ése era el verdadero problema de Whitney, el dinero sólo amplía la brecha de lo no resuelto. Al final Whitney, que no había podido ser libre nunca antes de la fama, cuando llegó la fama, menos libre podía ser porque ya no sólo tenía que fingir con los suyos, cumplir con los que estaban cerca (quienes, ahora que tenía dinero no se separaban de ella), sino también cumplir con las multitudes y las multitudes no perdonan… aman el morbo y todo lo que se parezca a un pecado lo convierten en una tragedia porque les gusta la carnaza. Así que, si no resuelves lo que te debilita, el escenario que se te presenta cuando viene la fama y el dinero, empeora eso que te debilita…. Y a Whitney Houston le llevó a la muerte.

De la droga se sale. Se sale de cualquier infierno que te acompañe. Para ello necesitas, un deseo profundo de salir, una constancia inquebrantable, la capacidad de levantarse tras cada caída y ayuda externa. Todos estos elementos son necesarios. Si los tienes, sales.

Hace unos días, estuve escuchando una conferencia de un médico que hablaba de cómo romper con una adicción y decía que la adicción nace cuando hay un sufrimiento. Para erradicar la adicción, hay que erradicar el sufrimiento. Y decía algo muy interesante. Se sabe que el alcohol es una de las drogas más adictivas que hay pero no todo el mundo es alcohólico aunque mucha gente consume alcohol. Este médico decía que el alcohólico en realidad, es una persona que consume alcohol, como cualquier otra, pero que además lleva consigo un sufrimiento que no soporta. Entonces utiliza el alcohol para soportarlo.

Cuando esto ocurre, cuando una droga viene a tapar un agujero emocional, viene para quedarse y nace la adicción. Así que para eliminar la droga hay que eliminar antes el sufrimiento que cubre. Pero hay que matizar un poco y en un ratito te explico.

Podríamos definir toda adicción como una alfombra bajo la cual escondemos la mierda. Pero la mierda no la quitamos sino que sigue estando ahí. Sólo la tapamos con esa alfombra y si de repente nos llega la fortuna… pues no hay conflicto. Se paga la alfombra y tan agustito.

Pero no lo olvides…. De la droga se sale, sea cual sea tu droga. Si tu droga es vomitar para seguir comiendo… se sale. Si tu droga es comer compulsivamente… se sale porque si otra persona lo ha podido hacer, tú también puedes. Pero necesitas (repito):

  1. Un fe inquebrantable en ti
  2. Una constancia férrea
  3. Levantarte tras cada caída y empezar de nuevo todas las veces que sean necesarias
  4. Ayuda externa.

La fe en ti te hace fuerte para todo. Tú eres lo más importante de tu vida ¿te acuerdas? Cree en ti y todo se hará posible. Pensarás que a  lo mejor, creer en ti, es faltar a la verdad. Pensarás que tú no eres de fiar. Pero, sea o no verdad eso de que eres o no eres de fiar, el caso es que conseguirás más resultados si crees en ti que si no crees. Cuando le dices a alguien: “Confío en ti” ¿Qué hace ese alguien? Ganarse la confianza porque no quiere defraudar a quien le ha dicho esas palabras tan valiosas. Por eso confiar en ti te va a llevar a mejores resultados que desconfiar de ti.

La constancia indudablemente te lleva al éxito en cualquier área. Sé constante en un camino y la vida te premiará con atajos. Es la clave de cualquier éxito. ¿Por qué crees que sigo haciendo podcast y vídeos para sacar mi página adelante sin dinero y sin apoyo? Porque la constancia lleva al éxito y tú y yo un día celebraremos una gran fiesta (eso sí, con tapas de lechuga) que patrocinará Trebolarium. Sé constante en tu objetivo de dejar un vicio y la vida te dará atajos.

Levantarse tras cada caída es primordial. Si caes y te autocastigas perderás la fe en ti y muy probablemente dejarás de ser constante. Levanta y vuelve a andar en tu camino de constancias porque así la vida te dará atajos.

En cuanto a la ayuda externa ¿sabes para lo que sirve? Para que te saque de tu ciclo de pensamientos cerrados. Imagínate ser Whitney: me siento mal, me drogo, se me pasa la droga, me siento mal porque me he drogado, me drogo y así el ciclo se repite una y otra vez. Pero con una ayuda externa, de repente alguien te dice que existe una alternativa a la droga cada vez que tienes mal, una alternativa que está en cambiar de pensamiento o en buscar la felicidad en otra cosa, en algo que no te destruye. Eso sí, si la ayuda no es suficiente, busca muchas ayudas, todas las que tu bolsillo te permita, no te conformes con una.

Y sales…. Pero necesitas todo eso. Si una adicción te acompaña, trabaja esos cuatro elementos: fe en ti, constancia inquebrantable, levantarse tras cada caída y buscar ayuda externa.

Te lo repito: Fe en ti, constancia inquebrantable, levantarse tras cada caída y buscar ayuda. Fe en ti, constancia inquebrantable, levantarse tras cada caída y buscar ayuda. Fe en ti, constancia inquebrantable, levantarse tras cada caída y buscar ayuda.

No sé por qué últimamente me ha dado por los mantras.

¿Y por qué te digo todo esto?

Porque en la vida tenemos grandes adicciones autodestructivas y pequeñas adicciones que no nos destruyen rápido aunque sí lentamente y que se suelen confundir con costumbres… somos seres de costumbres, lo habrás oído muchas veces.

Nuestro cerebro está todo el día creando conexiones neuronales. Un día estrenas un perfume y de repente te contratan en el trabajo de tu vida. Inevitablemente, cada vez que huelas ese perfume te recordará a ese día extraordinario. Eso se llama conexión neuronal. Tu cerebro ha unido dos cosas y lo ha hecho para siempre. Por eso los viernes por la noche te pillas el pedo. Por eso no puedes ver una película sin palomitas. Por eso conduces mientras comes chocolate (yo me he quitado por fin de ese vicio). Y esa conexión estará ahí de por vida. Aunque consigas superarla, cada vez que cojas el volante, te acordarás del chocolate… quien dice el chocolate dice el cigarro.

¿Te acuerdas que lo hemos hablado muchas veces? Café y cigarro, queso y vino, cubata y gominolas, fresas con nata… todo eso son conexiones neuronales. Repetimos una y otra vez las mismas cosas porque hicimos un nudo en nuestro cerebro que nos moló… nos moló mucho. Y cuando se trata de sufrimiento y alivio… nos mola todavía más porque no es lo mismo un sí con un la que un do con un sol, es decir no es lo mismo juntar dos placeres que compensar el sufrimiento. No es la misma cosa. Lo primero es una pequeña adicción, un paseíllo y lo segundo es pasar del infierno al cielo sin escaleras.

Cuando tú vas  a un médico y le dices que quieres bajar de paso, no te pregunta si sufres, te da una dieta y punto. Pero cuando vas a un terapeuta de otro tipo, lo primero que te dice es que detrás de cada kilo hay un sufrimiento.

Yo he analizado mi vida y he lidiado con mi peso independientemente de ni nivel de sufrimiento. Ahora, por ejemplo, soy feliz y sigo peleando.

Me gusta ver esos programas de personas que son muy grandes y que aparece un entrenador en sus vidas y ellas empiezan a adelgazar. Me gusta ver el proceso psicológico que hay detrás para saber qué hay que trabajar en tu cabeza para que tu cuerpo reaccione.

Y me daba cuenta de que muchas personas obesas se tenían la lección aprendida y para contar por qué habían subido tanto de peso, contaban lo mal que lo habían pasado en la vida, como si eso les sirviera de excusas para explicar lo que estaban pasando.

A mí me daba coraje cuando decían que detrás de la obesidad había muchas capas de miedo. Pero ¿qué miedo? Yo he tenido miedo muchas veces y otras ninguno y no ha habido un cambio las veces que no vivía con miedo.

No estoy en desacuerdo con esas ideas pero tampoco de acuerdo y ahora me voy a explicar. No es que sufres y engordas, de eso nada. No te sirve como excusa porque no es así. La cuestión no es que cualquier sufrimiento te despierte las ganas de comer porque entonces si nos cortáramos accidentalmente en vez de buscar una tirita, buscaríamos un donut. No, no se trata de eso.

Se trata de que alguna vez en la vida fuimos felices comiendo algo. Yo me acuerdo de ciertas tardes de sol increíbles y un té chaí calentito y Dulce con una deliciosa y reconfortante napolitana de chocolate y todo un futuro por delante, un gran libro que leer entre apuntes del examen y eso era la auténtica felicidad. Ahí justo, en ese momento, se formó a conexión sináptica.

Cuando nos sentimos infelices reproducimos momentos felices recreando situaciones que se parezcan a aquella vez que lo fuimos. Yo te hablo de las tardes más felices de mi vida: un chaí y un buen libro por leer.

Y cuando te juntas con alguien, ese alguien comparte contigo sus momentos más felices una y otra vez y si ese momento es beber alcohol, te lleva a su cielo alcohol y si es correr hasta perder la respiración, quiere correr contigo.

No estás comiendo porque sufres, estás intentando recrear un momento feliz. Es poderosa esta idea porque eso sí te explica lo que te pasa.

Todos mis momentos más felices son dulces: cuando me juntaba con mi amiga Marivi y mi amiga Amparo y poníamos cada una cien pesetas para comprar napolitanas de chocolate y tomarlas en caso de Marivi con un Colacao, cuando mis padres nos llevaban de paseo y compraban un cropan, cuando mi madre me llevaba a la tienda de la mexicana (así la llamábamos, una mujer increíblemente amable) y nos compraba una palmera de chocolate (como ahora no existe), cuando mi abuela me hacía una fuente enorme de flan y nos daba unas cucharas a mi hermano y a mí…. son bellísimas conexiones neuronales que te llenan el corazón de emociones… es inevitable que cuando la vida se llena de desesperanza recordemos los roscos de la abuela que tanto nos quería de la misma manera que olemos la colonia de la persona amada para recrear su presencia.

Es tan fuerte y tan poderoso que se queda para siempre en nuestra alma. Incluso las personas con Alzheimer siguen conservando esas viejas conexiones de la infancia, porque son las más poderosas. Pero hay una forma de conseguir superar esas conexiones neuronales autodestructivas. Una forma que es muy poderosa. ¿Sabes cuál es? Creando conexiones nuevas, creando nuevos momentos felices donde la adicción no esté presente.

¿Sabes por qué las personas que salen de una clínica recaen? Porque vuelven a la misma mierda de siempre, al mismo infierno, y el cerebro hace sus cuentas, dos más dos igual a cuatro….para salir de una adición hay que salir de la vida también y crearse una nueva y alejarse de quienes no te dejan empezar esa nueva vida feliz.

Nunca me imaginé que algún día podría dejar el café. Logré estar tres meses sin café y se trata de una bebida adictiva porque te la bebes para tener energía pero puedes llegar a tener un nivel de energía similar sin café, té lo aseguro.

Te explicaré un poco el proceso de cómo dejé de beber café. Todo empieza por el pensamiento. Sin un apoyo mental no es posible. El café es una bebida que excita las suprarrenales. Para una mujer que está buscando el embarazo, unas suprarrenales sobreexcitadas puede ser contraproducente para el equilibrio hormonal que necesita una mujer que busca un embarazo.

Ahora tienes una razón de peso para decidir dejar el café. Poco a poco vas recabando información en contra… sigues tomando café pero cada día quieres menos café en tu vida. Empiezas a hacer sustituciones. Primero lo sustituyes por cosas que sean similares como por ejemplo el té negro con leche y cosas que sigan teniendo cafeína como el mate o cualquier tipo de té (rojo, pu erh etc.). A mí se me ocurrió mezclar café con malta e ir reduciendo cada vez más la proporción de café con respecto a la malta.

Cada vez menos cantidad, cada vez menos, cada vez menos… un día recaes… pero no importa, empiezas otra vez…. Y sigues intentándolo hasta que un día te das cuenta de que de cinco cafés te tomas dos, de dos, uno y de uno, ninguno. Así con todo.

Se empieza por la convicción y después por una lucha continua y progresiva hasta que un día te descubres más fuerte que tu adición. Azúcar, alcohol, ataques convulsivos de comida…

Si yo tuviera ataques compulsivos de comida… me bebería un vaso de agua entre bocado y bocado. De esa forma me sentiría culpable antes, y el agua habrá hecho un gran trabajo. Alternativamente buscaría un sistema nuevo para sentirme feliz, un sistema que fuera compensatorio. Por ejemplo, me pondría una música muy divertida y me tiraría una hora bailando… y lo haría justo después de cada comilona. Y poco a poco iría creando sistemas de felicidad alternativos, momentos agradables, felices para mí. Se me ocurren las siguientes ideas pero seguro que tú tienes más

  1. Hacer un huerto urbano… siembra tus lechuguillas y tomates en macetas y échale un ratín todos los días.
  2. Salir a la calle y darle de comer a los gatos abandonados. Eso lo hago yo todos los días y te da una felicidad enorme ver que sus pequeñines callejeros han vuelto, están bien, y ahora estarán alimentados. Algunos se dejan tocar y es como si tuvieras una mascota de alquiler.
  3. Leer leer leer… para mí es un auténtico placer y sobre todo leer cosas que me ayudan.
  4. Ver pelis, por supuesto.
  5. Bueno, no sé si te servirá pero a mí me está ayudando enormemente hacer podcast porque me encanta hacerlos y porque quiero ser fiel a lo que digo y me ayuda a ser muy firme.
  6. Nadar, bucear, caminar escuchando otros podcast de otras personas…
  7. Escribir un libro… (y publicarlo en Trebolarium para ganar dinero)
  8. Jugar a los videojuegos
  9. Salir al campo a conocer plantas o setas.
  10. Hacer inventos como los que hago yo: ungüentos, tinturas, fermentados (cosa que a mí me encantan)….

En fin, seguro que se te ocurren cosas superdivertidas con las que crear conexiones sinápticas nuevas… segurísimo. Momentos de felicidad nuevos que no impliquen comer… ése es el quid de la cuestión.

 

 

 

 

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