Piensa y Adelgaza

La metamentira de la cazadora de tesoros

(Transcripción):

Hace unos días televisaron la película “Fargo”, una obra maestra de los hermanos Coen. Tuvo tanto éxito y fue tan premiada que se hizo una serie de la película. El filme cuenta la historia de un hombre que necesita un dinero para financiar un proyecto que tenía en mente, un negocio relacionado con un área de estacionamiento y está casado con la hija de un millonario pero su suegro es mezquino y tacaño y no se lo quiere prestar. Los intentos de negociación, de hecho, han sido ruines ya que desean quedarse con la idea y sacarlo a él de la sociedad pagándole una comisión. Ante la imposibilidad de conseguir el dinero, decide contratar a alguien para que secuestre a su esposa y quedarse con el dinero pagándole una parte a los secuestradores. Pero la persona que contrata va acompañada de un individuo más inestable quien, ante la menor dificultad, no pone reparos en matar… y la trama se va complicando. Por otro lado, el protagonista, quiere engañar a su suegro indicándole que los secuestradores han pedido una cantidad mucho más elevada que la que había pactado con éstos con el fin de lograr el dinero que necesitaba para su proyecto. Sin embargo, y aquí empieza el spoiler, el suegro quiere ser el negociador negándose a entregarle el dinero al yerno y haciendo la entrega personalmente. En el momento de la entrega, el secuestrador mata al suegro y se lleva el maletín con el dinero descubriendo que hay mucho más dinero del pactado. Por eso, esconde el dinero sobrante y lleva consigo sólo la parte pactada y cuando llega, se encuentra con que su colega ha matado a la mujer y en una fuerte discusión también muere el que escondió el dinero. Lo siento, tenía que destriparte la película para hablarte de otro tema (si no, no lo puedes entender).

La película Fargo empieza con la siguiente frase:

Esta es una historia verídica. Los eventos retratados en este filme tuvieron lugar en Minnesota en 1987. A pedido de los sobrevivientes, los nombres han sido cambiados. Por respeto a los fallecidos, el resto ha sido contado exactamente como ocurrió.

Te explico todo esto para contarte que en el momento en que empezaba la película, Paquito, mi chico, me comentó que habían hecho otra película que narra la historia de una mujer que estaba convencida de que el dinero de Fargo estaba escondido en alguna parte y viaja a Minnesota para encontrarlo y me pareció una idea genial para tratar un tema muy importante que es el de los falsos objetivos, las metas erróneas. Pero al tratar de averiguar el nombre de esa película descubrí un mundo de mentiras y verdades la mar de divertido.

Resulta que los Coen indican al principio de la película la consabida frase de que todo es real pero al final de la película indican que todo es ficción. Tras varias entrevistas en las que los Coen no han sido muy claros en este aspecto, parece que algunos casos aislados inspiraron la historia pero ésta es ficción y que la frase indicada forma parte de la ficción.

Pero la historia alternativa de la chica que busca el dinero de Fargo, que, por cierto, se titula “Kumiko, the treasure hunter” (Kumico, la cazadora de tesoros) también es una ficción inspirada en un hecho real que  ocurrió en el lago de Detroit donde una chica japonesa llamada Takako konishi fue encontrada muerta por suicido pero en ningún momento fue buscando el dinero de Fargo… total que Fargo es mentira no sólo para la película de Kumiko sino en contraste con nuestra realidad y que además la historia de kumiko también es mentira, al menos en lo que respecta a Fargo y que acaba convirtiéndose en una metamentira (una mentira que habla de una mentira). ¡Qué follón!

Pero de lo que vamos a hablar es de las falsas metas, como te dije y para eso me viene genial la historia de Kumiko y ahora te voy a destripar otra película: Kumiko es una empleada en una oficina en Japón, de mediana edad y sin alicientes en la vida, que descubre una cinta VHS en una playa y resulta ser Fargo. Tras verla, llega a la conclusión de que el dinero de Fargo existe y está enterrado en alguna parte de Minnesota basándose en las palabras del comienzo de la película. Entonces decide viajar hasta allí para conseguir el dinero pese a que todo el mundo con el que se va encontrando le va diciendo que la película no es real. Yo no la he visto… me la contó Paquito y luego he buscado información de la historia en internet pero me pareció genial para que entendamos las falsas metas porque si éstas no existen, si son falsas, podríamos estar gastando energías y tiempo en algo que no funciona y esto es ideal para mencionar algunas falsas metas que solemos elegir en esto de adelgazar.

 

Y quiero plantearte las falsas mestas que yo me he planteado en mi vida y que no sólo nunca me llevaron a la delgadez permanente sino que, además, me llevaron a una obesidad creciente.

La primera meta falsa que me ha llevado al error es pensar que se adelgaza comiendo menos. Es una gran falacia pensar esto porque para estar delgada de una forma definitiva comiendo menos deberíamos ir reduciendo cada día más las dosis de comida, es decir: No sólo deberíamos comer menos un tiempo sino que si queremos lograr la delgadez permanente, la reducción de las tomas debería ser progresiva y cada día comer cada vez menos. Y es que el cuerpo, cuando reducimos la ingesta de alimento, sabiamente reduce el metabolismo y entra en modo de ahorro energético. Por eso cuando haces una dieta hipocalórica tienes más frío, estás más cansado y más cabreado. Cuando dejas la dieta, dado que tu cuerpo está en modo de ahorro energético, engordar rápidamente. Por eso las operaciones de estómago son muy eficaces al principio y luego van perdiendo eficacia con el tiempo.

La meta, por tanto, no es comer menos sino comer eficientemente y para comer eficientemente deberíamos nutrirnos más y cebarnos menos (es decir, apostar por alimentos muy ricos en micronutrientes y eliminar las llamadas calorías vacías, es decir, esos alimentos que, si bien tienen mucha energía, el caso es que no alimentan nada).

Otra meta falsa es pensar que para adelgazar debemos tomar decisiones sólo en el terreno de la nutrición y nada más pobre que esa idea. Para adelgazar hay que encontrar un equilibrio entre lo que comemos, lo que vivimos, el dinero que gestionamos y cómo nos movemos.  Si no entendemos este equilibrio cometemos errores. Una alimentación eficiente, puede llevarnos a dejar de engordar pero también tenemos que mover el cuerpo porque tenemos que activar el metabolismo… tenemos que encontrar la fórmula para que éste deje de ahorrar energía y por tanto, tenemos que actuar en lo físico. Las personas que estamos “en proceso de” nos cuesta horrores salir del sedentarismo porque nuestro nivel de energía es muy bajo pero si no trabajamos el ejercicio no podremos romper la inercia en la que nos tiene atados la ineficiencia de nuestro organismo y es que hemos hecho tantas dietas, hemos engordado tantas veces y maladelgazado tantas otras, que llevamos demasiado  tiempo en modo energía que no tenemos fuerza para hacer ejercicio.

Otra meta errónea es pensar que tomando un suplemento adelgazaremos.  El único suplemento que nos puede ayudar a adelgazar es el mental, es decir, suplementar nuestra mente con ideas nuevas que no has probado todavía para salir de situación actual… si siempre haces lo mismo, siempre tienes el mismo resultado. Comprar algo para adelgazar sin hacer cambios dietéticos y cambios en tu vida sobre tu sedentarismo actual… es tirar el dinero y te lo dice alguien que ha vendido esos productos. No te puedes imaginar lo mal que me sentía yo vendiendo productos para adelgazar con mis kilos de más a mujeres que tenían mejor peso que yo.

¡Más metas falsas!

Pensar que lo que haces ahora es suficiente…. ¡nada de eso! Siempre tienes que mejorar los procesos, perfeccionarlos con el tiempo y con las nuevas situaciones. Por ejemplo, tú sabes que a mí me gusta andar y camino todos los días alrededor de dos horas y aun así sólo he conseguido no engordar. Es, desde luego, todo un logro para mí pero no es suficiente. Es el momento de hacer un cambio, una mejora en el proceso. Por eso te anuncio que a partir de hoy, (bueno, de ayer porque grabo los miércoles y publico los jueves), voy a ir a un gimnasio todos los miércoles por la tarde. Es un día que no puedo andar así que he decidido hacer algo más fuerte. En un gimnasio, es otro el que te lleva más lejos de lo que tú puedes ir y así mejoras el proceso. No voy más días porque mi economía no me lo permite en este momento pero no descarto en un futuro… mejorar este proceso. La semana que viene te contaré lo que todavía me dolerá con lo que voy a hacer hoy… para que te rías un poquillo. Una vez hice spinning y todavía me acuerdo de la parentela de aquel monitor…

Lo que trato de decirte es que, una vez fijadas tus metas en la vida, somételas al testaje de su eficacia. No se trata de que dudes continuamente de tus metas. Algunas metas dan resultados pasados muchos años y eso no las convierte en falsas metas. Pero si vas a Minnesota y no encuentras dinero, haz que en Minnesota haya dinero cambiando el plan original, cuestionando los paradigmas de tu meta y reformulando adecuadamente los objetivos.

Y en esto de adelgazar te comparto mi meta personal. Es la mía, y, por tanto, puede no servirte pero yo la comparto contigo:

Mi meta personal es quitarme la banda gástrica y para eso habrá ocurrido dos cosas: que mis rutinas en el terreno del ejercicio y la nutrición, me mantienen en el peso y en un bues estado de salud y por tanto la banda es innecesaria (algo en lo que creo que estoy ya bastante encaminada) y que mis finanzas me permiten pagar la intervención con mis medios.

 

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