Piensa y Adelgaza

Piensa y Adelgaza: Ahora McGiver eres tú

En este nuevo audio de “Piensa y Adelgaza” te proponemos cómo hacer un gimnasio en casa con elementos sencillos y fáciles de encontrar.

Lo siento pero a mí el McGiver actual no me gusta, a mi me gusta el antiguo, el protagonizado por Richard Dean Anderson. No es por otra cosa sino porque él tenía un don que el nuevo McGiver no puede tener. El marco espacio-temporal que rodea al McGiver de la serie actual, lo hace una persona normal, sin nada especial.

Y es que, imagínate que te han secuestrado en una habitación pero te acuerdas de que hace dos días buscaste el vídeo en youtube que se titula “cómo abrir una puerta con un alambre”… y eso ya no te hace una persona especial, inteligente…  te convierte en una persona normal de las de ahora, que somos capaces de construir hasta cohetes espaciales  si se nos planta entre ceja y ceja con sólo decirle a la Siri que nos busque un manual de cohetes.

Pero el McGiver de antaño no tenía internet, era un genio genuino y construía proyectiles con clips de oficina, motores con los juguetes de los niños, combustibles con mondas de patatas… ¡era la repera! No había quien pudiera con el genio de McGiver. Yo creo que McGiver ha sido un influencer histórico de youtube sin ni siquiera tener su propio canal y es que youtube está lleno de McGivers por todos los lados, no sé si te has dado cuenta.

Cuando yo era niña quería ser como McGiver, capaz de hacer casi magia con los trastos que encontraba a mano y te aseguro que todavía me paso horas y horas viendo vídeos de aprendices de McGiver y disfruto de lo lindo viendo cómo se hace un soplete con un mechero y un clip, un cutter con los palos del helado y la cuchilla de un sacapuntas, un miniventilador con un motor de jugete y un vaso de plástico o un soporte para el móvil con tres lápices.

Pues bien, hoy vamos a ser un poco “macgivers” y nos vamos a fabricar un gimnasio en casa ajustado a nuestro nivel actual de sedentarismo, es decir, que no tenemos ni siquiera en nuestra agenda la opción de hacer ejercicio.

Lo primero que tienes que hacer es olvidarte de comprar cacharros. Ocupan espacio, son molestos, son caros y poco amortizados. Si tienes algún cacharro en casa de hacer gimnasia de esos que compraste con la promesa de hacer ejercicio todos los días porque te vendieron que con cinco minutos era suficiente, llévalo al contenedor, directamente ¿y sabes por qué? Porque cada día que lo ves muerto de risa estorbando en tu trastero, te recuerda que un día te vendieron una moto y perdiste voluntad. Además, en el acto de llevarlo al contenedor vas a adelgazar mucho.

Un día, mi hermano me regaló una cinta andadora y yo me empeñé en llevármela a mi casa y la saqué del coche, mi compañera de piso que estaba también ilusionada se prestó a ayudarme a subirla pero el aparcamiento desde el coche hasta la casa estaba muy lejos y tuvimos que llevarla arrastrando. La buena noticia es que la máquina tenía ruedas, muy pequeñitas, pero las tenía. La mala es que el suelo era completamente empedrado y por donde íbamos hacíamos un ruido tan fuerte que todo el mundo miraba. Aquel ejercicio de llevarla a casa fue el más intenso que hice con la máquina. Luego tuve que tirarla porque otra compañera de piso se quejó del espacio que ocupaba.

¡Trastos fuera! Ya han hecho su trabajo, ya te han dicho que no lo conseguiste y ¿para qué tenerlos en casa? ¿para recordaste que no fuiste firme porque eran un trastazo insoportable de guardar y desguardar y por eso no te apetecía hacer ejercicio, sólo para no tenerlo que sacar del escondite? ¡Fuera!, haz espacio en tu casa que vas a necesitar mucho espacio para tu nuevo gimnasio.

Una vez sacados trastos empezamos a “macgivear”. Lo primero que tienes que tener en casa es tu móvil, es el monitor más valioso que tienes a mano. Ahí encontrarás clases de kick boxing, mambo, zumba, bailes de salón, defensa personal, calistenia, aerobic de toda la vida (lo que ahora le llaman cardio), yoga, danza del vientre, qi kung… lo que quieras y te recomiendo que cada día hagas una clase diferente, hoy aprendo flamenco, hoy le pego puñetazos al aire… cada día algo diferente. Ahí ya tienes todo un gimnasio pero le faltan los aparatos. He aquí algunas sugerencias:

Botellas de agua llenas de agua , son perfectas pesas de un kilo.

Botellas de agua llenas de tierra, para que pesen más.

Garrafas de agua de 5, 8 y 10 litros, ya sabes, ciencia básica, un litro de agua pesa un kilo.

Trapos de cocina y una sustancia enceradora en spray. ¿Para qué? Te va a encantar el truco. Echas el spray encerador en el trapo y éste en el suelo y ya tienes una superficie que se desliza. Te sirve para hacer giros (pisas el trapo con los dos pies, te agarras a un mueble y giras la cintura de un lado a otro manteniendo la parte del tronco sujeta) o también para hacer esos ejercicios de calistenia donde te apoyas con los pies y manos en trapitos con cera y vas moviendo los pies mientras haces flexiones o bien, arrolliado, vas moviendo las dos manos hacia adelante y atrás para darle intensidad a las flexiones con rodilla.

Camisetas viejas: cojes la camiseta, pasas una tijera desde una axila a otra y lo que te queda son dos partes. La que nos sirve es la parte de abajo que debe formar un círculo, similar a los elásticos que se utilizan para hacer algunos ejercicios de fuerza con los brazos.

El palo de la fregona: le quitas la cabeza y te sirve para hacer giros de cintura colocando el palo sobre los hombros y sujetándolo con la cabeza.

Sillas: tienen mucha utilidad. Sirven para hacer fondos apoyándote de espaldas sobre el asiento de la silla con los brazos y bajando el cuerpo. También sirven para hacer abdominales inferiores, moviendo las piernas o para sujetarte mientras haces ejercicios como, por ejemplo, sentadillas con una sola pierna.

Cojines: son perfectos para golpear o si son muy grandes, como por ejemplo el típico cojín del respaldo de un sofá, te sirven a modo de colchoneta, para saltar encima.

Mantas dobladas: ya tienes colchoneta para el suelo.

Limones: para estrujarlos y a la par que sacas zumo, haces fuerza conlas manos. Esto parece de coña pero hace tiempo vendían un cacharro con un muelle para fortalecer las manos así que entiendo que mucha gente la usa como máquina para hacer ejecicios. Además si estrujas un limón con las dos manos, a lo mejor te cae todo el zumo encima pero te sirve para fortalecer pectorales.

Barras de los bajos de los muebles, como las que tienen las sillas o algunas mesas: te sirve para sujetarte para hacer abdominales.

Lo único que no he encontrado es un truco para hacer una barra de dominadas, es decir, una barra para colgarse. Parece ser que es un artículo fácil de conseguir y que por una cantidad que no llega a 20 euros puedes comprarla por internet pero yo no estoy muy segura de que, por un lado, sea inofensiva para los marcos de las puertas y, por otro lado, sea segura. Además hay que comprarla. No he encontrado una solución gratis para ese tipo de ejercicios o que sea fácil de conseguir en casa. Yo lo que hago es colgarme de un columpio que hay en mi ruta cuando camino y aguanto cinco segundos. Nunca he llegado al seis.

Y si después de tu sesión quieres darte un masaje en la espalda y no tienes quien te ayude sólo necesitas una pared y una pelota de tenis. Ya sabes, como Juan Palomo.

Y ahora que ya tienes tu gimnasio al estilo mcgiver y tus clases de zumba gratis, está el tema de la constancia.

¿Cómo conseguimos ser constantes para hacer ejercicio cuando no sólo casi nunca lo hacemos sino que además no tenemos energía porque hemos sido muy sedentarios?

Pues creo que me repito más que el día de la marmota pero primero, escogiendo el horario donde más energía tenemos. Yo he llegado a hacer gimnasia a las diez de la noche y sin problemas y luego he dormido como una bendita porque soy incapaz de hacer ejericio a las siete de la mañana. A esa hora por lo general, soy perfecta para hacer el papel de extra en Walking Dead. Así que escoge cuando menos trabajo te cuesta porque, sino, dejarás de hacerlo y te lo digo recordando que en algún capítulo anterior te he dicho que me he levantado temprano para andar y haberlo hecho dos o tres veces.

Luego, tienes que ser moderado. Si nunca has hecho ejercicio no quieras hacer la triatlon porque es imposible. Para mí caminar escuchando podcast o viendo películas caminando en el sitio ha sido lo que me ha permitido ser constante en el tiempo. No se te olvide, la clave es ser constante, no ser intenso ni ser perfecto sino sólo ser constante.

Por último, debe ser muy divertido, debe ser lo más divertido que se te ocurra. Es la mejor manera de garantizarte el éxito y ya sabes que soy como el día de la marmota de repetida: la clave del éxito es la constancia.

Libro “Piensa y Adelgaza

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