Piensa y Adelgaza

Una y otra vez Remington Steele

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Remington Steele es un personaje de una antigua serie que protagonizaba Pierce Brosnan cuando era muy jovencito. Ni siquiera había sido James Bond todavía y recuerdo muy poco de esa serie. Según he leído en internet trata de una chica que era detective y decide montar una agencia de detectives. Pero como es mujer nadie la contrata, así que se inventa un jefe ficticio para alcanzar la clientela que busca. Ese jefe es Remington Steele. Desde entonces le va estupendamente hasta que aparece Pierce, quien dice llamarse precisamente Remington Steele. Era algo parecido a Luz de Luna y yo creo que sería la moda de aquella época, crear series de parejas de detectives con cierta tensión sexual que resuelven casos a la vez que se tiran los tejos en medio de discusiones profesionales.

Recuerdo vagamente la sonrisa blanca de Brosnan y nada más. Sus capítulos tendrían la típica estructura de la época: un caso a resolver que se descubre al final del episodio en medio de algunos chistes malos y mucha acción incluso con tiros (¡pero sin muertos!), al estilo del Equipo A, McGiver, El coche fantástico…

Y aprovechando que hablamos de series de los años ochenta, algún día hablaremos de la serie “El gran héroe americano” que es la serie más original que he visto en mi vida y yo creo que la que más he disfrutado siendo niña sin encontrar parangón años después, (bueno, se acerca mucho “Cosas de Marcianos”, pero es muy posterior). No sé si te acordarás de esta serie. Es de un profesor de historia al que un día unos extraterrestres le regalan un traje de superhéroe y, junto a un agente del FBI, decide, poco convencido, luchar contra el crimen… pero resulta que se le pierde el libro de instrucciones del traje y tiene que ir aprendiendo las funciones del traje… y se da de trompazos aprendiendo a volar… era divertida como ella sola…. Pero como siempre ya me he ido de tema porque yo quería hablar de Remington Steele.

Aunque yo apenas vi aquella serie, para mí, Pierce Brosman, siempre ha sido Remington Steele pese a esa carrera brillante que ha seguido después. Si consultas su filmografía, desde el 79 hasta la actualidad, ha ido casi a película por año. Bueno, pues yo, cada vez que veo una película y aparece él siempre digo lo mismo: “¡Anda! ¡Remington Steele! Igual me ocurre con Steven Seagal que lo he bautizado como Steagal y con Steagal se ha quedado.

En “Golden Eye” era Remingon Steele, en “Mamma mía” era Remington Steele, en “The Tailor of  Panamá” (El sastre de Panamá)… ¡Era Remington Steele! Y siempre decía yo lo mismo…. ¡Anda! Pero si actúa Remington Steele…Yo creo que me resultaba más fácil pronunciar Remington Steele que Pierce Brosnan y por eso lo he bautizado con el nombre de la serie y mira que tiene un nombre bonito… Pierce… es sonoro, casi musical… pero para mí era Reminton Steele… hasta que un día protagonizó un spot, un anuncio televisivo, hablando muy serio sobre un seguro para coches en España. A partir de entonces, el pobre Remington Steele, ha pasado a Llamarse Qualitas Auto.

El problema no es de Pierce Brosnan y el personaje de aquella serie. El problema es mío, porque yo me empeñé en olvidar su nombre verdadero y llamarlo así. Y el pobre Qualitas Auto se ha llamado Remington Steele durante años porque nunca me he molestado en hacer dentro de mi cerebro ese cambio de hábito que permita llamarlo por su nombre. Y mira que tiene un nombre bonito… Pierce… ¡es que suena fenomenal!

Yo he tenido grandes amigas en la infancia a las que todavía quiero muchísimo y una de ellas es mi amiga Mariví. Cuando yo la conocí, la llamábamos Vicenta porque ese es su nombre y así la llamaban las profesoras. Cuando mi amiga Vicenta cumplió los catorce o quince, no recuerdo, decidió que le teníamos que llamar Mariví porque era el nombre con el que ella se identificaba y cada vez que la llamábamos Vicenta, ella nos corregía hasta que consiguió que todo el mundo la llamáramos Mariví. Y mira que, para mí Vicenta no es un nombre freo porque yo lo asocio a la increíble amiga que me acompañó tantos años al colegio y con la que he pasado años tan bonitos.

Y de eso vamos a hablar, de implementar cambios externos que nos ayuden dentro de nosotros mismos. Y he querido hablar de ello porque estamos en 2018, ha empezado el año nuevo y es momento de hacer propósitos. Conozco a un fumador que todos los años se propone dejar de fumar y todos los años me dice lo mismo: “esta vez va en serio” y ¿sabes lo que hago yo? Creerle. Todos los años le creo. Nunca le digo jamás “eso ya me lo dijiste el año pasado y volviste a caer”… jamás hay que decirle eso a alguien que amas. Si le amas, cuando se hace un propósito, apóyale siempre, cree en él porque no hay cosa más valiosa que podemos hacer por las personas que amamos que creer en ellas. Es posible que no le puedas solucionar la vida, es posible que no puedas darle grandes cosas pero siempre hay algo que le puedes dar y es apoyo. Y yo le digo a este fumador que tanto quiero: “estoy segura de que este año lo vas a conseguir”. No importa que caiga porque sabes que el próximo año se lo va a volver a proponer y lo va a intentar y va a estar unos meses sin fumar y esos meses son minutos u horas o días que añade a su vida… así que lo que importa no es que caiga a mitad del año sino que cada año intente levantarse otra vez.

Es bueno hacerse propósitos. ¿Sabes por qué? Porque los propósitos son el reflejo de lo que queremos  conseguir, de las metas que queremos superar, de los rumbos que queremos seguir. Cuando te haces un propósito concretas lo que quieres para ti. Cada vez que te haces el mismo propósito una y otra vez, es importante que amplíes miras. Debes encontrar gente que ha conseguido tus propósitos y escucharla y tratar de imitarla. Es importante formarse y leer sobre aspectos que pueden ayudarte a alcanzar las metas perseguidas. Cuanto más lees, más ideas encuentras y de esta forma amplías el registro de acciones. Propósito es compromiso + acción: Comprometerse consigo mismo y actuar en la dirección propuesta. Deben ser compromisos concretos, accesibles y realistas pero que te permitan ir más allá de donde estás…. Aunque sólo sea un pasito pequeño. El otro día escuché una gran idea y es que le pongas un lema a tu año nuevo. De esta manera no se te olvida hacia donde tienes que guiar tu vida. En el caso que nos  ocupa podríamos llamar a nuestro año 2018 como el año de la inversión calórica o, para ser más concretos, como decíamos antes, lo vamos a llamar el año de los dos kilos de menos. Fíjate qué cosa más sencilla, posible, que nos puede animar a trabajar en esa dirección… Podrías pesarte hoy (¡leches, todavía no le he comprado pilas a la pesa!)… Y decir: “El 31 de diciembre voy a pesar dos kilos menos… por lo menos” . Así si pesas 70 kilos puedes llamar a tu año “El año de los 68”. ¿A que te gusta la idea?

No se me ocurre mejor manera de hablarte de propósitos que compartir contigo los míos personales y quiero compartirlos porque cuando los hablas con alguien, intentas trabajar con más disciplina en ellos que si sólo los piensas para ti. De esta forma, queda sellado como un pacto de caballeros y en diciembre podré volver a escuchar este podcast para saber si he cumplido con el pacto. Así que te propongo algo, yo te hablo de mis propósitos y tú compartes conmigo los tuyos. Lo puedes hacer públicos en Ivoox (por cierto, yo hablando de mi abuela y su pronunciación y sigo diciendo Ívox en vez de Ivoox) o bien, me los puedes enviar en privado si no quieres que otros lo lean, como tú quieras.

El primero de mis propósitos es hacerme merecedora de este podcast. He conseguido muchas cosas desde que grabo este podcast. He conseguido implementar ejercicio diario en mi vida, mejorar mi dieta, pero sigo cometiendo errores. Sobre todo, errores de voluntad. Quiero que este año sea el año de la Voluntad. Y quiero vencer una cosa muy concreta que siempre te comparto  y es que, si no hay dulces en casa, no los echo de menos pero si los hay, siempre caigo y la solución no está en convencer a las personas que me rodean para que no traigan dulces a casa… la solución es trabajar mi voluntad y en eso me voy a enfocar este año. Así que la palabra es esa: voluntad, o disciplina… eso es sobre lo que quiero ahondar este año. Esa voluntad también la quiero aplicar en reducir mis horas sedentarias. Trabajo muchas horas sentada en el ordenador y creo que mi hora y media sigue siendo poco.

También tengo un propósito sobre este canal. Como sabes, yo no soy nutricionista sino más bien alguien que trata de vencer su propio problema y compartir los trucos aplicados tras cada batalla victoriosa. Siempre he compartido contigo ideas psicológicas, pensamientos que considero efectivos. Este año quiero que Piensa y Adelgaza, también tenga un soporte nutricional. Y se me ocurre cómo hacerlo de una manera muy concreta y muy sencilla y es a través de libros que pretendo leer antes de preparar cada podcast y así le doy un soporte más auténtico al programa. Todo lo demás seguirá igual pero quiero añadir recetas, información nutricional, estudios… cosas así.

Como sabes, también tengo un propósito sobre el libro “Piensa y Adelgaza” y es que quiero convertirlo en un libro dinámico, es decir, un libro cuya versión mejore conforme mis conocimientos mejoran.  Se va a llamar “Piensa y Adelgaza 2.0” Y sólo he encontrado dos posibles maneras. La primera es hacer un audiolibro y cuando corrija o añada algo, enviar a los compradores nuevas versiones de lo añadido. La segunda es hacerlo escrito y creo que voy a hacer las dos versiones al mismo tiempo. Voy a tardar mucho, como meses porque he hecho dos audiolibros por encargo de otro escritor y me ha costado mucho trabajo porque los grabo yo, los edito yo… yo les doy la forma… y eso tiene su tarea. Las personas que ya han comprado el libro, tendrán un descuento de lo que pagaron por él para acceder a la segunda versión que deseo que crezca y mejore cada cierto tiempo. Voy a intentar que cada cierto tiempo sea un mejor libro. Y quiero que sea así porque me gusta mucho escribir y escribo sobre bastantes temas, como, por ejemplo, sobre temas de maltrato. He hecho del maltrato mi causa personal y he escrito un par de libros sobre el tema. También he escrito sobre finanzas, sobre todo lo que sé sobre el dinero, cómo ahorrarlo eficazmente, cómo multiplicarlo… Ahora mismo estoy escribiendo un libro sobre cómo cumplir los sueños y no quiero escribir otro libro relacionado con “Piensa y Adelgaza”, quiero que mi libro actual, sea un mejor libro. Quiero que llegue al punto de la eficacia máxima y quiero que sea reflejo de mis logros personales.

Voy a intentar que siempre sea una novedad porque no pretendo que quienes ya han leído el libro, aunque encuentren mejoras, tengan que leer una y otra vez el mismo libro. Creo que lo que haré será asentar muy bien los capítulos actuales y en las siguientes versiones crear capítulos nuevos para que quienes ya han comprado el libro reciban gratuitamente, los nuevos capítulos en formato audio y texto.

Mi último propósito del año es conseguir dar un salto con Trebolarium. He tardado 20 años en concretar todos mis sueños en una realidad que hiciera encajar todas las piezas y, por fin lo he encontrado y se llama Trebolarium. En esta página he conseguido reunir todas mis inquietudes personales, poder publicar todos los trabajos que he escrito durante años y concentrar todas las direcciones dispares por las que me he manejado intentando hacer realidad mis inquietudes personales. Ahora, lo que quiero es que Trebolarium se convierta en mi principal y más importante fuente de ingresos.

Creo que ya puedo resumir el lema de 2018: es el año de la voluntad con un podcast más completo, el audiolibro piensa y adelgaza 2.0 y Trebolarium en su siguiente nivel.

Estos son mis propósitos del año 2018. Son claros, alcanzables (aunque el último supone un reto importante), concretos y me ayudan a dirigir los pasos de este año. Y me voy a imprimir mi lema y lo voy a colgar en un sitio visible. ¿Qué te parece? Como son cuatro propósitos, podría dibujar una mesa y que en la parte superior pusiera 2018 y cada pata fuera un propósito. Así me ayuda a recordarlos para que no se me olviden.

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