Piensa y Adelgaza

Los malos regalos de Marnie

Transcripción:

Antes de hablar de los malos regalos de Marnie quiero hacer dos apuntes que he aprendido esta semana y de los que me apetece mucho hablar porque, como ya os dije, quiero añadir en este podcast información útil para alcanzar nuestros objetivos y por eso quiero recomendaros un podcast que me ha encantado que se llama “Mitos sobre el vegetarianismo” con  Lucía Martínez y su blog “dimequecomes“. En este podcast ella habla de los mitos más comunes de quienes atacan el vegetarianismo y responde a dos cosas que yo te comenté en un podcast anterior sobre el veganismo. Te dije, por un lado que las plantas sienten y por otro, que si todos nos hiciéramos veganos, tampoco ayudaríamos a los animales porque habría más terreno para cultivo.  Y quiero plantear una cosa que dice ella que me ha parecido muy lógica y es el hecho de que los animales destinados a ser nuestro alimento, comen plantas y, por tanto, las plantas no dejan de sufrir si apostamos por el alimento animal y muchos campos están dedicados al engorde de animales. Y me quedo con esas ideas, las añado a mi repertorio de buenas razones para plantearse, por lo menos, el ovovegetarianismo y no digo el ovolactovegetarianismo porque no me termina de convencer.

Otra cosa que quiero corregir el uno de mis estímulos, el de hipopresivos porque he escuchado cómo se hace un hipopresivo básico y no es exactamente el ejercicio que os propuse aunque el que os propuse es un ejercicio de la danza del vientre y eso sí lo sé porque yo he dado clases y lo he hecho muchas veces. Pero los hipopresivos combinan respiración y, por tanto, son más complejos. Así que le cambiaré el nombre al de hipopresivos y lo llamaré ejercicios de vientre o algo así. Os recuerdo que en Trebolarium podéis comprar a un euro los estímulos para luego hacer vuestras rutinas si os apetece. Valen un euro y no cincuenta céntimos como yo quería,  porque paypal me cobra 65 céntimos. Pero vamos, que no necesitáis comprarlos porque, como sabéis, después de cada capítulo tenéis un estímulo gratuito.

accede al libro pinchando en la imagen

Para hacer un hipopresivo básico, os indico los pasos a seguir:

Primero. Respiráis con la nariz.

Segundo: expiráis con la boca hasta vaciar el vientre.

Tercero. Cuando esté el vientre bien metido, os tapáis la nariz y la boca y tratáis de respirar. Automáticmaente os sale un hipopresivo básico…. Pero no estéis mucho tiempo sin respirar.

Y ahora sí, vamos a hablar de una Marnie guapísima, encarnada por una actriz que se llama Tippi Hedren, más conocida por su interpretación en la película “Los pájaros” de Hitchcook y por ser la madre, en la vida real, de Melanie Griffith. Tippi hace una segunda y última película con este grande del cine, Hitchcook, interpretando a una cleptómana que trabaja en empresas como secretaria para robar en sus cajas. Un guapísimo Sean Conery (otro que hizo pacto con el diablo porque no ha dejado de ser guapo nunca), hace de salvador de la pobre Marnie, traumatizada en la niñez.

Tiene una madre un tanto esquiva y cuando ella le hace un regalo muy caro, la madre lo rechaza sibilinamente como si todo lo que viniese de su hija, no fuera de su agrado. Daba igual el valor del regalo. La hija siempre sentía que su madre rechazaba su regalo.

Desconozco cómo hubiera reaccionado la madre si en vez de una estola de piel le hubiera regalado un ático en el centro de la ciudad pero todo parecía indicar que la madre simplemente rechazaba a la hija. De hecho es curioso cómo el pelo rubio de Marnie parece ser vulgar y sin embargo, la melena rubia de la niña de la vecina, es precioso.

Nunca entenderé a esos padres que rechazan regalos de sus hijos y nunca entenderé a esos padres que jamás reconocen los méritos de sus hijos. Algunos piensan que es por su bien, para que se esfuercen más pero no puedes tener a un borriquillo delante de una zanahoria de por vida… de vez en cuando, debes dejar que se coma la zanahora, que crea en sí mismo y en sus capacidades.

¡Cuántas barbaridades hacemos pensando que puede ayudar a nuestros hijos! Los comparamos con otros, impedimos que valoren sus virtudes, les sacamos continuamente sus defectos… y encima no les damos las herramientas que necesitan de verdad para avanzar en el mundo.

Como sabéis, porque ya os lo he contado alguna vez, yo he tropezado con la ruina económica y para mí ha sido un fastidio, por supuesto, pero también una bendición porque todas las cosas importantes que he aprendido en mi vida las he aprendido en mis grandes tropiezos que puedo decir que he tenido dos, en uno tropecé con una pareja maltratadora y por eso escribo mucho en ese terreno y trato de ayudar en lo que puedo y, por otro lado, pues me vino la roya, como diría un colombiano, según mi telenovela preferida. Un día estaba pensando sobre todo esto y considero que debería haber aprendido antes lo que ahora sé ya tendría superada mi ruina económica.

Yo no tengo hijos y he llorado mucho por eso pero ahora con el tiempo agradezco que haya sido así porque no me imagino una vida de escasez o de maltrato, con un hijo… así que me considero una NoMo (No Mother) fortuita aunque afortunada. Sin embargo, si la vida me hubiera permitido tener hijos, sabría perfectamente lo que le tengo que enseñar para ser un adulto feliz y lo primero que le enseñaría es a buscar y cumplir sus sueños. Hasta sé perfectamente qué tendría que hacer para enseñárselo, en qué manera podría ayudarle y sobre todo qué no haría (y entre otras cosas, lo que nunca haría es enfocarme en sus defectos en vez de en sus potencialidades).

Precisamente hoy estaba estudiando sobre el maltrato en las escuelas, algo de lo que tendremos que hablar porque los niños con obesidad son maltratados en los centros escolares y no entiendo cómo no se lucha ya contra eso. La gente quiere combatir el bullying de los niños con obesidad haciéndoles adelgazar… pero, bueno, no quiero irme más por las ramas de lo que ya me he ido.

Pues el caso es que he llegado a la conclusión de que detrás de muchos actos de rebeldía, de pasotismo, de desprecio por la sociedad… a lo mejor lo que hay es un bullying encubierto. Un niño no actúa con violencia porque ha llegado a la adolescencia y ya está… un niño difícil muy posiblemente sea un niño herido… y la vulnerabilidad de los niños es tan grande… hay tantos potenciales agresores de un niño que nunca deberíamos considerar que nuestro hijo está a salvo… hay muchos monstruos que comparten techo con los niños y nunca están debajo de la cama.

Por eso lo que no puedo enseñarle a un hijo, me encantaría enseñarlo a padres y he creado un curso que he llamado “Educar en el éxito” donde doy claves sobre cómo educar en la riqueza, cómo dar herramientas a un niño para defenderse de los acosos, cómo ayudar a un niño a cumplir sus sueños y sólo los suyos…

Si hubiera más niños educados en la felicidad, habría menos adultos infelices… y esto no está en los programas escolares… al menos en los que me educaron a mí.

Pero este audio no va de padres que rechazan equivocadamente según mi punto de vista, los regalos de sus hijos. Va de buenos y malos regalos.

Y deberíamos diferenciar entre los regalos que nos hacen y los regalos que nos hacemos a nosotros mismos porque el nivel de exigencia debería ser bastante diferente.

Deberíamos hacer enormes fiestas cuando alguien nos regala algo y ¿sabes por qué? Porque cuando alguien nos regala algo, lo hace porque nos quiere y porque le gusta que se lo agradezcas y no hay nada de malo en darle el gusto. Es más cuanto mejor se sienta, más grande y más bonito será el próximo regalo. Eso sí, tienes derecho a que si el regalo es gastronómico le des las gracias, le hagas sentir muy bien porque lo ha hecho con cariño y le digas que se lo agradecerás mucho más si en vez de regalarte comida te regala cualquier otra cosa.

Yo lo he hecho. Yo he comprado comida a mis seres queridos. He visto algo que sé que les gusta y si me ha pillado con dinero, les hecho regalos culinarios, la mayoría de las veces, dulces… y si regalas dulces por amor es porque inconscientemente, asocias el dulce con el amor.

El otro día escuché a Odile Fernández, una médica (por cierto granadina) que ha escrito un libro genial que se titula “Mis recetas anticáncer” basadas en estudios médicos, que conste. Odile decía que a los niños no les gusta la verdura porque, según un estudio que mencionó, están genéticamente predispuestos a apostar por los alimentos dulces porque tienen más energía y les facilita una alimentación sin carencias energéticas y que esto viene de cuando comíamos alimentos naturales y los dulces también eran naturales, como la fruta, los tubérculos dulces etc.

Por eso el dulce, la infancia, el amor de las madres… todo eso está unido por fuertes hilos emocionales que hace que entendamos que dar dulces a quienes amamos es una forma de darles lo mejor de nosotros, nuestra protección, nuestro cariño o nuestra forma de decir que hemos pensado en esa persona. Así que como regalo está cargado de amor pero deberíamos invitar a los que nos regalan alimentos amorosos a que nos regalen alimentos que nos hacen bien u otro tipo de regalos, haciéndoles ver que entiendes todo el amor que hay detrás de ese regalo, un amor que reconocerás y valorarás cuando el regalo no sea un dulce. Hay que darle el valor que tiene pero también debemos educar a nuestros familiares para que nos ayuden en todas las facetas, incluida la de los regalos.

Luego están los regalos que tú te haces a ti mismo y ahí debes ser implacable… por supuesto que tienes que hacerte regalos porque tú lo vales. Es más, deberías hacerte regalos al margen de tu situación económica, de tu situación laboral, de tu situación psicológica o de salud o de cualquier situación. Te regalas porque mereces regalos. Existes porque con tu presencia el mundo es mejor y por eso te mereces todos los regalos del mundo. Piensa en todas las cosas que ocurren gracias a ti, en todas las personas a las que haces o has hecho feliz en el mundo, en todas las cosas valiosas que has fabricado y en todas las cosas increíbles que has resuelto… y por eso te mereces todos los regalos del mundo… incluido los dulces pero como los dulces no los necesitas porque quieres una vida más saludable voy a compartir contigo los regalos que podrías hacerte cada vez que te lo has ganado en vez de alimentos:

  1. Suplementos: te parecerá ridículo pero a mí me encanta probar con suplementos herbales distintos aspectos y cuando me entra dinero me compro algo que quiero probar: helicriso para la alergia, ginkgo para la memoria o la circulación, reishi para el sistema inmunitario… me compro cualquier cosa que me apetece menos los suplementos para adelgazar… otro tema del que te hablo en el libro pero todavía no hemos tocado apenas en los podcast y del que creo que tengo mucho que hablar porque los he comercializado. Hablaremos de su efecto psicológico y su nocivo efecto en el cambio de rutinas cuando los incorporas.
  2. Cosas femeninas: yo he sido una hippie toda la vida. Me gusta la belleza casual pero ahora, cuando quiero hacerme un regalo, me regalo maquillaje, elementos para el pelo, cosmética, colonias, ingredientes para hacerme mi propia cosmética natural… esas cosillas que tanto nos gusta a las mujeres.
  3. Me regalo libros, por supuesto, libros y cursos que me van a ayudar a superar algo. Me regalo enseñanzas valiosas en todos los aspectos que necesito mejorar.
  4. Me regalo publicidad para mis cursos, mis libros… es decir, le hago regalos a mi talento.
  5. Me regalo ropa o elementos que me favorecen físicamente porque, las personas que estamos en proceso, jamás deberíamos abandonar nuestro físico sólo porque no entramos en una talla. En la medida en la que puedas embellece tu cuerpo porque la obesidad no es toda la belleza de un cuerpo y no deberías olvidar eso… yo a veces lo olvido pero me lo recuerdo para recordártelo a ti.
  6. Me regalo bienestar: procuro no pasar frío, no pasar sueño, no pasar incomodidades…. Todo lo que me pueda ayudar a estar mejor… es objeto de regalo.
  7. Me regalo ayudas para conseguir mi peso…. Todas las ayudas posibles menos suplementos para adelgazar y estos regalos pueden ser: libros, objetos o ropa para hacer deporte, clases de cosas divertidas (bueno, esto me lo regalaría con más frecuencia si me fuera posible pero lo añado porque no se es pobre toda la vida, algún día uno se levanta).
  8. Me regalo alimentos sanos, alimentos que son caros pero que sé que vienen bien.

Nunca me regalo objetos. Procuro regalarme experiencias, buenos ratos porque en mi vida he hecho 16 mudanzas y una fuga (lo de la fuga ya te lo contaré algún día) y estoy harta de cargar cachivaches que con el tiempo no sirven para nada.

Así que cuando estés muy feliz porque tu balanza te haya dado una buena noticia… ¡no te regales comida dulce! Regálate un peinado o un corte moderno en la barba si eres hombre (acuérdate de que los hombres con perilla siempre están guapos), o un tratamiento blanqueante para los dientes o unas pestañas postizas o un bautizo en el cielo que te juro que si yo pudiera… ya estaría pilotando… por cierto, a ver cuando alguno de vosotros inventáis ya la biciglobo y me regaláis alguna para que sobrevuele sobre la costa de aguadulde… qué chulo sería eso. Ahora he visto un anuncio que publicita un dron con cabina… ¡yo quiero uno! Por favor, un ricachón que me escuche… que me regale un dron con cabina o por lo menos que se compre uno y que me lo preste de vez en cuando…

Pero, eso sí, no dejes nunca de hacerte regalos a ti mismo porque la vida es dura, has pasado por mucho, has superado muchas cosas, eres fuerte… así que te mereces un premio.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies