Piensa y Adelgaza

Maléfica reescribe su historia ¿La reescribes tú también?

Ya os lo dije, me encantan las películas infantiles y ésta es la última que he visto, Maléfica. Llevaba tiempo deseando verla, entre otras cosas, porque me encanta la actriz, la mujer de las piernas inacabables, Angelina Jolie, y en la película está espectacular…. Pero lo que más me ha sorprendido de esta película es la historia en sí ya que se trata de un cuento donde, de repente, todos los cánones y estereotipos de los viejos cuentos que nos contaban de niños, quedan en entre dicho.

Maléfica es la historia reescrita de “La bella durmiente” donde la protagonista es la propia Maléfica y explica la historia de por qué se vuelve mala malota… yo personalmente no le habría dejado el nombre toda la película. Debería autodenominarse Maléfica  cuando se vuelve mala. Alguien debería haberla bautizado así, aunque fuera ella misma… pero tiene poco sentido que el hada buena y adolescente del comienzo se llamara Maléfica. Yo no le perdonaría a mis padres que me llamaran así aunque fueran elfos, ya te lo digo.

Me gusta Maléfica (la película), y me gusta porque rompe con algunos mitos como, por ejemplo, el de monstruo sin pasado. Maléfica ya no es una bruja que es mala por diversión sino que se trata de un personaje herido. La vida está llena de personajes crueles, no digo que no, pero en un porcentaje muy alto son personas heridas. ¡Qué santa razón tenía aquél que decía que la violencia engendra violencia! Pero esta frase la hemos interpretado mal. No quiere decir que si tú siembras violencia recolectarás violencia sino que la violencia, literalmente, engrendra violencia: que los violentos, engendran personas a las que educarán con violencia y se convertirán en violentos si algo bueno no se cruza en sus caminos para hacer de espejo virtuoso… pero queremos resolverlo intentando enderezar árboles adultos y eso es complicado… yo personalmente prefiero estar lejos y advertir a las personas expuestas para que se alejen.

Otro mito con el que rompe la película (y cuidado porque posiblemente pueda incurrir en spoiler), es con la necesidad que tienen las mujeres de los cuentos de ser salvadas por hombres… por fin las mujeres pueden salvarse entre ellas sin necesidad de que un apuesto príncipe lo haga. Y yo no tengo problema con eso. A mí los príncipes no me caen nada mal… pero me gusta que se rompa el mito porque eso quiere decir, que otras alternativas son posibles.

Otras alternativas son posibles. No las conocemos, no sabemos si funcionarán, pero otros alternativas, son posibles.

Y de eso vamos a hablar, de romper nuestros propios mitos. De reescribir nuestra historia y dejar de ver malos por todos lados y empezar a convertirlos en héroes. De replantear aspectos de nuestra vida que nos impiden hacer cambios.

Así que hoy vamos a desmenuzar algunos mitos alrededor de las dietas y alrededor de tu forma de afrontarlas porque opino que romper mitos permite romper zonas de confort y hacer cambios que lleven a resultados.

Mito número uno:

“Yo solo o sola no puedo”: es el mito más jodidamente paralizante que existe… como yo no puedo solo, dependo de otro. Otro me tiene que decir lo que tengo que comer, otro me tiene que empujar a hacer ejercicio, otro me tiene cocinar, otro me tiene que enseñar, otro me tiene que acompañar, otro me tiene que obligar.

Existe otra alternativa y es que tú solo sí que puedas. Quizá no sepas cómo. Hay muchas cosas que yo todavía no sé resolver… pero que no sepa resolverlas, no significa que no pueda hacerlo. Sólo significa que aún no he encontrado la manera. Pero solos podemos, ¡claro que podemos!

 

Mito segundo:

“No hacer dietas sin supervisión de un especialista”. Te estarás poniendo la mano en la cabeza cuando digo esto. Y los especialistas tienen razón, cuando dicen que no hagamos una dieta sin supervisión. Lo dicen porque ellos han estudiado nutrición y hay mucha gente que hace dietas muy brutas y luego se les disloca los niveles. Pero otra alternativa es posible. Que te apoyes en libros, estudios y personas que publican información veraz, te permite hacer cambios en tu dieta y en tu vida que mejoran tu peso sin arriesgar tu salud sin necesidad de ir a un especialista. A fin de cuentas no puedes estar consultándole todo al especialista porque éstos no están las 24 horas para ti pero tu cabeza, tu conocimiento sobre tu propio cuerpo y la información de calidad que has escogido y aprendido sí están las 24 horas para ti. Haz que la supervisión del especialista sea casi innecesaria, simbólica, que sólo sirva para decirte que tus niveles y tu peso están perfectos.

Tercer mito:

“No tengo tiempo”. Cuando una persona dice que no tiene tiempo para mejorar su salud, supongo que se refiere a dos aspectos: o que no tiene tiempo para hacer ejercicio, o que no tiene tiempo para cocinar sano o bien ambas cosas.

Yo tengo un amigo escritor al que siempre he admirado mucho y un día lo invité a dar una conferencia sobre su trabajo como escritor y dijo una frase que,  no sólo no la he olvidado, sino que la he hecho mía durante todos estos años en los que yo ejercí el trabajo de escritora a la par que todos los trabajos que he hecho para ganarme la vida.

Él decía que era escritor, más bien, a pesar de todo, en vez de gracias a algo o a alguien y que amaba tanto su trabajo de escritor que por escribir hacía algo que no lo haría por ninguna otra cosa y era levantarse temprano para ir a escribir. Nunca olvidé esas palabras y durante años y décadas, siempre me he levantado antes para escribir.

Cuando decimos “no tengo tiempo”, en realidad, queremos decir “no tengo el deseo”. Si tuviéramos el deseo, encontraríamos el momento. Y es lógico no tener el deseo. Cuando yo me levanto por las mañanas, yo no sé vosotros, pero yo me levanto muy cansada, enormemente cansada, y no tengo energías para irme a correr. Para levantarme expresamente a hacer ejercicio, tendría que estar meses haciendo un esfuerzo titánico para hacer ejercicio… pero otra alternativa es posible: empiezo por lo que más fácil me resulta (que en mi caso es irme a andar cuando el café ya me ha espabilado), y así incorporo el ejercicio diariamente. Y, no lo dudes, si me levanto cansada es porque algo no funciona bien. Levantarse cansado es un síntoma de tener alguna carencia que aún desconozco.

No es que no tengas tiempo, es que tu tiempo precioso no quieres dedicarlo a una cosa que te cuesta horrores. ¿Por qué te crees que me inventé la “pelimarcha”? Porque siempre había preferido ver una peli que hacer ejercicio… la pelimarcha es la implementación perfecta de dos deseos y que el más goloso alimente el más costoso.

Cuarto mito:

“No puedo vivir sin este alimento”.  No puedo vivir sin el vinillo de la cena, no puedo vivir sin el chocolate, no puedo vivir sin el bocadillo de panceta… pero otra alternativa es posible: ¿Sabes? Yo ahora no puedo vivir sin mi pesto de cilantro… sigo enganchándome a alimentos pero me siento mejor al pensar que por lo menos son buenos para mí. No puedo vivir sin mi ensalada de germinados, no puedo vivir sin mi ajo negro, no puedo vivir sin mis algas wakame, sin mi sopa de tomate, sin mi susi de quinoa, sin mis semillas de sésamo, sin mi calabacín salteado, sin mi crema de calabaza, sin mis claras de huevo con las que hacer tortillas de atún o un sencillo y saciante merenge que, por cierto, si lo tuestas un poco al horno parecen galletillas crujientes…

Quinto mito:

“Estar en mi peso, es fuente de salud”. Por estar en nuestro peso hacemos barbaridades y te lo digo yo que soy la reina de las barbaridades: operaciones, días vomitando, carencias nutricionales… No tratar de estar en el peso no te lleva a la consecuencia de tener salud. En realidad es lo contrario: el objetivo es procurarse la salud y la consecuencia es estar en el peso. Otra alternativa es posible haciendo mejoras progresivas en nuestras dietas y hábitos para mejorar la salud.

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Sexto mito:

Lo mejor es comer poca cantidad de todos los alimentos”. Es un falso mito por dos motivos, el primero porque creemos que comer de todo es comer lo que comemos siempre pero eso no es comer de todo. Lo que comemos siempre es una dieta. Si analizas los alimentos que hay en tu dieta, te darás cuenta de que una y otra vez repites las mismas comidas: los viernes pizza, los domingos arroz… analiza lo que comes cuando no haces dieta… ¡es otra dieta! Lo que pasa es que es una dieta engordante pero sigue siendo una dieta parcial y carente. La gente que no tiene una restricción alimenticia porque no es vegano, ni celiaco, ni tiene intolerancias, ni hace paleo o cualquier dieta especializada, cree que come de todo… pero no es cierto. A veces hacen sus propias restricciones… yo conozco cierto carnívoro que dice comer de todo… pero no le pongas una coliflor, ni un brócoli, ni un calabacín, ni un espárrago blanco.

El otro motivo es el tema del “poco”: Yo me he dado cuenta de que muchos alimentos se saltan las alarmas de la saciedad. Son especialistas en eso y se trata de esos alimentos que combinan grasas y carbohidratos. La combinación de ambos alimentos impide que te sientas saciado y por eso muchos productos precocinados son tan adictivos. La bollería, por ejemplo, tiene un porcentaje equivalente entre grasas e hidratos que hace que siempre te parezca poco.

Si de un alimento no puedes parar de comer, sospecha. Muy posiblemente su elaboración está diseñada con el fin de que no puedas dejar de comerlo.

Pero otra alternativa es posible: dieta especializada en contener todos los nutrientes posibles, que a su vez sea saciante y saludable. De esta forma no tienes que pensar cuánta comida tienes que comer.

Séptimo mito:

La comida de dieta no está buena”. Te diré por qué tomo algas. Puesto que no tengo diagnosticado ningún problema de tiroides, las algas las incluyo en mi dieta porque son una fuente de minerales extraordinaria… pero están asquerosas. He pasado años… si si, años, probando formas de tomar algas hasta que he encontrado soluciones exquisitas. Por ejemplo: arroz integral cocido y salteaillo con ajo, muuuuucho tomate frito ¡sin azúcar! (O hecho casero que así controlas la cantidad y la calidad del aceite) y algas wakame rehidratadas… a lo mejor tengo el paladar estropeado con tanto experimento, pero a mí me encanta esa receta.  El sushi de quiona: a mí me daba un asco la quiona que no podía tomarla. No es obligatorio tomar quiona porque otras legumbres tienen una riqueza nutricional similar a la quiona, como por ejemplo los garbanzos. Pero un día descubrí que cueces quiona, bien cocida, y hacen un susi con una lámina de alga nori, le echas la quiona y en medio a elegir: aguacate, brotes de alfalfa, calabacín salteado, berenjena salteada… yo lo he probado con todo eso. Después enrollas y un poquito de salsa de soja…increíble. Bueno, y eso que no te he hablado de mi fideguá con shitake… ¡eso es la bomba!

Otra alternativa es posible y requiere creatividad, experimentar, probar, leer recetillas por ahí… tenlo por seguro, si no te gusta un alimento verde es porque aún no conoces una receta en la que su extraño sabor explote en tu boca.

Si supieras lo bueno que está el brócoli en ensalada con tomate, atún, levadura de cerveza y trigo cocido o en su defecto arroz integral…. Creo que estoy salivando.

Y la ensalada de col con vinagre y ajo frito… si eres andaluz lo has tenido que probar.

O el salteado de coliflor con patata y ajo… qué bueno está eso, madre mía.

Rúcula con hígado de bacalao o huevas… ¡qué rico!

Ensalada de espinacas frescas con levadura de cerveza y atún. Yo antes la tomaba con trocitos de queso, jamon york, cebolla crujiente, maíz dulce, aceite de oliva y vinagre de Módena… está increíble pero ya no es de dieta porque el maíz, la cebolla y el vinagre… tienen azúcar o hidratos para aburrir pero bueno, un día es un día.

¡Ah! Esta receta es un invento mío: trocitos de melocotón o durazno como decís los latinos, cebolla, pollo cocido o jamon york, y pasta integral, aceite, sal y jengibre… alucinarás con la mezcla de sabores… y como plato único, suficiente.

Y es que ¡otra alternativa es posible! Siempre hay otra alternativa, siempre. Y si no la conocemos, tendremos que encontrarla.

Te invito a algo que practico muy a menudo: escucha todas las partes, a los locos y a los cuerdos, a los excesivamente científicos y a los excesivamente espirituales, a los radicales y a los moderados… escucha sin juzgar porque todos tienen ideas originales que merecen la pena probar…. Eso sí, no te cases con ninguno…. Cásate sólo contigo mismo.

Ahora mismo tengo muy presente eso en la cabeza… y aquí voy a tirar por tierra el mito más importante que es el de pensar que la opinión de cualquiera es más importante que la nuestra… ¡de eso nada! Aquí el protagonista de tu vida eres tú y por tanto tú eres quien tiene que decidir lo que entra en tu vida y lo que no. Escucha, cuestiona y decide. No gastes energía convenciendo a otros… simplemente trabaja las ideas que son buenas para ti y los demás… pues que escuchen, cuestionen y decidan.

 

 

 

 

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