Piensa y Adelgaza

Nos inventamos una de polis

Transcripción:

Las pelis de polis americanas…. ¡Uy! ¡Cómo ha sonado! Pelis de polis… bueno, pues eso, las pelis de polis americanas tienen un argumento sólido e histórico que nació en los años ochenta y que debió funcionar muy bien porque a todos los polis de todas aquellas películas siempre tenían un trauma y siempre era el mismo: habían perdido a un compañero en una reyerta con malos y ellos eran acusados de responsables y todos los demás compañeros le trataban como el apestado de la comisaría… pero era bueno, muy bueno y más ahora que se había dedicado a centrarse en el trabajo de atrapar a todos los malos posibles y se ha convertido en un experto cazamalos.

Pero un día da con un malo muy chungo, un tipo que está dejando un reguero de muertos por todas las esquinas de la ciudad y nuestro poli protagonista, está empeñado en cazarle. No se sabe si es un psicópata o un cárter de la droga. A veces es psicópata y otras veces es cárter. El poli lo busca incansablemente y cuando está a punto de conseguirlo, tiene un problema que causa muchos gastos al erario público y le suspenden una semana teniendo que devolver la placa y la pistola…bueno, eso o a hacer papeleo unos días.  Menos mal que siempre tiene un colega dentro de la comisaría que todavía cree en él y le sigue proporcionando información y cuando por fin lo pilla, el malo confiesa que es el asesino de su compañero y que, en realidad, el poli nunca tuvo la culpa. Así que el poli se cabrea enormemente y empieza a pelear con el malo de manera dura. El poli quiere cumplir con la ley pese a que odia a ese tipo pero como el tipo atenta contra su integridad, no tiene más remedio que matarlo y vengar así la muerte de su compañero… Si queremos que la comisaría no trate mal al protagonista lo único que tenemos que hacer es matar a la parienta en vez del compañero y listo, ya es un héroe desgraciado pero al que toda la comisaría le apoya e incluso le apoyan cuando le dan la baja una semana sin placa ni pistola. También puedes ubicarlo en un tiempo futurista donde los coches no ruedan sino vuelan y los polis matan con pistolas con láser en vez de balas… y ¡hala! Ya hemos escrito el argumento de una película policíaca de los ochenta.

¿Quieres que te invente otra peli?

Esta te va a gustar menos. Se trata de una persona que quiere adelgazar porque no se ve bien, desearía estar como esos modelos que hay en la tele, tan guapos que, además se agachan y llegan al suelo. Entonces, le entra hambre y se va a la cocina y abre el armarito de la despensa y coge una galleta… por una gallena no va a pasar nada. Y va y se la come y justo unos minutos después se siente fatal. Siente que no lo ha hecho bien, que ha cometido un error que no debería haberse comido esa galleta. Se siente fatal consigo mismo y siente que no tiene voluntad, que no sirve para nada, que nunca conseguirá su sueño porque siempre lo está haciendo mal, siempre está cometiendo los mismos errores… no hace las cosas bien, siempre se equivoca, siempre tropieza y por eso nunca lo conseguirá…. Pero tiene hambre otra vez y entonces decide que esta vez lo va a hacer bien y se va a la cocina a coger un tomate y no sabe cómo acaba de nuevo en el puñetero armarito de la alacena y se come otra galleta y ooootra vez vuelve el ciclo de pensamientos odiosos de lo mal que lo pasa, la mierda de vida que tiene, que todo lo hace mal… y total, ya que lo hace mal, ya que se ha equivocado, ya que es tan poco firme y tiene tan poca voluntad, pues se termina el paquete de galletas y por lo menos no está ahí dando por saco.

¿Sabes cómo voy a titular mi película? La mierda de la culpa… y de eso vamos a hablar hoy, de la mierda de culpa.

En realidad poco hay que hablar de ella. Sólo tienes que responder algo ¿La culpa te sirve para algo? ¿A que no? Pues ¡hala! Ya hemos terminado, la semana que viene nos escuchamos con otro tema….  Que sí, que sí, que poco más hay que hablar de la culpa.

La culpa es un sentimiento que ocasiona un sufrimiento a causa de algo que ha pasado y que no podemos cambiar. A parte de para eso no sirve para nada más… bueno para hacer películas de pelis muy efectivas pero para poco más…. Bueno, me equivoco… también sirve para una cosa, para esclavizarse a sí mismo o para que te esclavicen.

Dime ¿a que te suenan estas frases?

“Bueno, no lo hagas ya lo hago yo”

O

Me estás avergonzando

O

No querrás darle el disgusto a x persona

O

Si realmente me quisieras…

Para eso sirve la culpa… para que te quedes enganchado en una vorágine que intenta resolver una cosa que es irresoluble: el pasado.

¿Alguna vez te has parado a pensar por qué te atenaza la culpa cuando comes un alimento, digamos, “ilegal”? (“Ilegal”, Así es como yo los llamaba) Si piensas sobre ello podrás averiguar por qué te sientes tan mal.

Una vez escuché a un psicólogo contar la historia de un paciente que quería suicidarse porque había suspendido una asignatura. Entonces le preguntó por qué se había suicidado por suspender, y el muchacho dijo que  si suspendía aquella asignatura, no pasaría el trimestre. El psicólogo le pregunto ¿y qué?. Pues que si suspendía aquel trimestre, tendría que repetir año. ¿Y qué? Le volvió a preguntar el psicólogo. Pues que si repito el año, aunque lo saque bien después, ya no me cogerá la universidad exclusiva a la que me tengo que apuntar. ¿Y? Nuevamente le preguntó el psicólogo. Pues que si no entro en esa universidad, seré el único de mi familia que no lo consiga. Es la universidad donde han estado mi padre y mis hermanos. ¿Y? Pues que seré el negado de la familia, el perdedor, el fracasado. ¿Y? Pues que no podré ser feliz, ni tener un buen trabajo ni casarme.

Esa historia me hizo pensar que montamos estas grandes hileras de pensamientos que nos llevan a conclusiones absurdas: como he suspendido una asignatura, toda mi vida se ha ido al traste y estoy condenado  a la infelicidad así que me voy a suicidar.

La vida nunca se parece a lo que planeamos ¿Quién nos garantiza a nosotros que todas esas catástrofes van a ocurrir? A lo mejor, por no entrar en esa exclusiva universidad, de repente encuentra una profesión fascinante que le llena de ilusión y encima gana una pasta y se casa con una persona estupenda.

¿Alguna vez has desgajado por qué te sientes tan mal cuando te has comido un alimento, volvámosle a llamarlo “ilegal”?

Voy a intentarlo yo a ver qué te parece.

 

Te tomas la galleta, sientes todo ese sabor exquisito de su chocolate (lo siento pero para mí tomar una galleta sin chocolate me parece desperdiciar una ilegalidad) y justo unos segundos después, ya que no llega ni a un minuto, se acaba el placer y empieza el calvario.

“No tenía que haberme comido esa galleta”

La oleada de sentimientos que te acompañan son los siguientes:

Me he tomado la galleta porque no he podido resistirme a la tentación y no he podido resistirme porque no tengo control sobre mí misma. Si no tengo control, mi destino es engordar inevitablemente. Y como no lo podré evitar, me pondré como una vaca horrible, peor que como estoy ahora. No encontraré ropa de mi talla, no podré andar siguiera, me caerán las lorzas por todos lados… y además como estaré gorda, estaré fea. La gente se reirá de mi aspecto, se burlarán de mí, nadie me querrá, me aborrecerán y seré enormemente infeliz….y como seré infeliz… pues voy a empezar ya a sentirme infeliz ahora y ya que soy infeliz y estoy triste, voy a tomarme otra galleta para consolarme con el dulcecillo.

¿Quién te garantiza que esa galleta que te has comido te va a llevar a esa vida gorda y horrible que te has imaginado?

Bueno, te pido perdón por la pregunta tan idiota que te acabo de decir. Creo que tenía que haberte preguntado quién no te lo dice: tu médico, tu madre, tus amigos, el pesao o la pesá del podcast, el nutricionista, el médico… Sin embargo, todos están equivocados.

Que te hayas comido una galleta no te garantiza nada. Lo único que te garantiza son los gramos de más que has introducido en tu organismo.

Lo que garantiza una vida de tristeza y gordura, en realidad, es la continuidad de tus actos, no lo que has hecho en el pasado y ahí hay una gran diferencia porque lo que has hecho no se puede cambiar pero lo que vas a hacer sí.

¿Sabías que puedes utilizar los sentimientos asquerosos a tu favor?

Yo lo aprendí hace muchos años, cuando vivía con un maltratador. Resulta que cuando se comportaba como un cap… bueno, ya sabes, cuando hacía de las suyas y yo estaba cabreadísima, aprovechaba ese momento para hacer cosas, para leer libros sobre maltrato, para buscar ofertas de empleo con el fin de escaparme, para ejecutar aquellas cosas que previamente había dudado y que ahora me quedaban claras… era perfecto… y todavía hoy lo hago. Cuando estoy más cabreada que una mona, es cuando aprovecho para trabajar duro.

Pues con la culpa igual, creo que ya te lo he contado en podcast anteriores, pero siempre es bueno recordar.

Puedes hacer dos cosas con la culpa: puedes tirar las galletas y decidir hacer un cambio, como el poli que decide centrarse en el trabajo para ser más eficiente, o puedes hacer ejercicio cuando te sientas así…. Lo mejor, hacer ejercicio. Cuando haces ejercicio, no hagas esa suma tonta de, “me tomo una gallega y después la gasto” porque eso no es así. Para gastar la energía de una galleta tienes que estar muuuuuucho rato haciendo ejercicio. Además, estarías haciendo un intento de hacer una compensación y no se trata de compensar, sino de cambiar el estado de tu cerebro. Cuando haces ejercicio liberas endorfinas o yo no sé qué sustancias que hacen que te sientes bien contigo mismo… y te interesa ese estado. Si cada vez que te sientes mal haces algo para sentirte bien… te volverás adicto a sentirte bien y eso supondrá un cambio, un cambio que rompe esa cadena de sentimientos a los que antes te llevaba la culpa.

Eso es lo que puedes hacer con la culpa que tú mismo sientes cuando comes algún alimento “ilegal”.

Luego está la que te hacen sentir los demás que es terrible. Los disparadores de la culpa infringida, se activan cuando ocurren dos cosas. O bien, cuando te ven comer, o bien cuando te ven con una ropa que no te favorece y entonces empiezan a decirte lo mal que lo estás haciendo y ahí no puedes controlar el nivel de sensibilidad de los demás. Hay cada individuo por ahí que mejor no te digo dónde tienen la sensibilidad pero sí te puedo decir lo que te hacen sentir.

Eso sí, recuerda que tú decides lo que quieres sentir. Piensa que lo que opina una persona no es lo que piensa el resto del mundo. Yo tenía una amiga que era realmente preciosa, no te puedes imaginar… y además tenía muchos chicos detrás. Los atraía como moscas…. Y tenía un novio de esos que tienen la sensibilidad donde tú ya sabes, que siempre le estaba diciendo que le gustaba más antes cuando estaba más delgada y que ahora no podía soportarla porque estaba demasiado gorda…. La de veces que he visto llorar a esa pobre chica por la opinión de un tipo que no vale nada.

Y no digo que no vale nada porque así terminan todas las frases cuando dos amigas hablan de sus novios sino que realmente no vale nada.

Una persona con la que no puedes llevar una relación de respeto con la que no te diviertas, con la que no construyas grandes cosas, con la que no puedas despertar tu creatividad, con la que no puedas realizar tus sueños…. No vale nada, sólo es un lastre, nada más.  Una persona que resta en vez de sumar… no vale nada. La vida es muy corta como para dejar entrar a alguien que te entorpece en tu camino. Hay millones de personas a las que amar, como para elegir a quien no merece que le ames…. Pero bueno, este es otro tema.

Las personas que te quieren y las que tú quieres, siempre andan recordándote que tienes que adelgazar.

Tienes que adelgazar

Estás muy gorda

Tienes que hacer algo

No comas eso que te vas a poner como un globo

Todas esas joyas lingüísticas te acompañarán siempre y eso no lo podrás cambiar… pero hay algo que sí puedes cambiar que es tu actitud frente a estas horribles frases. Puedes decidir que no te van a influir y es importante que lo decidas ¿sabes por qué?

Porque sólo puedes hacer cambios en tu vida si lo decides tú. Si lo haces sólo porque te hacen daño, siempre te será más fácil alejarte de la persona que hacer cambios. Pero cuando eres tú quien decide cuándo, cómo y de qué manera… te pueden decir misa que te da igual.

La diferencia entre vivir con la culpa y vivir sin ella es que, cuando no hay culpa, no te suspenden de empleo, sin placa ni pistola, no haces tonterías, no comes para consolarte de la pena que tienes porque te ves gordo y feo y todo en tu vida es construir porque, lo que importa no es lo que te has comido sino lo que se te plantea y puedes renovar el contrato del futuro tantas veces como te haga falta.

Hoy no he hecho mi ejercicio… bueno, pues renuevo el contrato mañana y lo hago. Hoy me he comido una galleta. Bueno, pues renuevo el contrato  y me olvido de la culpa o la uso para implantar mejoras.

Pero cuando renuevo el contrato, lo hago para sentirme bien por un largo tiempo, no para sentirme bien media hora y luego la pifio otra vez y eso implica decisiones definitivas… o coger un puchimbol y darle de golpes hasta que te desahogues.

Si cada vez que nos sintiéramos mal hiciéramos un spring… ¿te imaginas al cabo de diez años el resultado?

Por cierto, hoy te voy a poner dos estímulos, el de la película muda y el del sprimg que fue el primer estímulo que hice ¿te acuerdas?

No seas poli de los ochenta… vive sin culpa y que les den a todos, así te lo digo, hablando en plata.

 

 

 

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