Audios Trebolarium,  Piensa y Adelgaza

Rose aprende a leer

Transcripción del audio:

Todos la conocemos como Rose… nos pasa con ella lo mismo que me pasa a mí con Remington Steele… que la conocemos mejor por el nombre que tenía en la película Titanic.  Su verdadero nombre es Kate Elisabeth Winslet, una actriz británica que apuntaba maneras mucho antes de Titanic, (obvio, si no, no la habrían contratado para la película) y a quien el éxito de Titanic opacó, a mi parecer, el talento de Kate. Pero afortunadamente llegaron películas menos exitosas que permitieron descubrir a la gran actriz que es. Kate ha aprendido el método Dicaprio muy bien ¿te acuerdas cuando te hablaba del método Dicaprio? Básicamente consiste en mejorar y mejorar infinitamente.  Ella ha hecho lo mismo. Ha perfeccionado su técnica de interpretación con los años.

De entre todas sus películas posteriores, personalmente la que más me ha gustado es “The reader” ¡Qué increíble película y qué interpretación tan magnífica la de Rose!

Y aviso… a partir de este momento Spoiler

¡Atención! ¡Spoiler!

La historia de “The reader” es de un chico que conoce a una agente de la SS con la que tiene una relación donde ambos personajes se intercambian experiencias. Ella le pide a él que le lea libros y él…. Cómo lo digo, se inicia en el sexo con ella pero no en el sexo sucio sino que es más bien una relación entre alguien que conoce y un pupilo que quiere aprender… no es exactamente amor, pero tampoco es una relación meramente sexual.

Cuando este chico se hace adulto y la guerra termina, estudia derecho y como práctica asiste a un juicio de guerra donde, casualmente, ella está siendo juzgada. La juzgan por el incendio de una iglesia donde murieron muchas prisioneras menos la sobrevivientes que formaban parte de la acusación. Todas las mujeres responsables del incendio negaron su responsabilidad menos Hanna, el personaje que interpreta Kate porque, para no soportar la vergüenza de hacer saber a todos  que era analfabeta, admite como suya la responsabilidad del informe del hecho, que es la prueba determinante que la culpa y que la hubiera exculpado si hubiera dicho que no sabía leer. Y dejo aquí mi spoiler, no te cuento más de la historia aunque en realidad te he contado el punto clave, lo más importante.

Y me he acordado de este momento, cumbre en muchos aspectos del cine, cumbre en la película y cumbre en la interpretación de Winslet, para abordar un tema que me ha propuesto Cheles esta semana, un tema que es verdad que no había tocado hasta entonces. Cuando me lo planteó pensé que a mí no me ocurría… eso es lo que pensé al principio pero después empecé a analizar mi pasado, y descubrí que sí que me pasa.

Cheles me comentaba que a veces, cuando estás “en proceso” y no consigues tu peso, te da vergüenza de comer en público aunque sean alimentos supuestamente sanos.

Cuando descubrí que sí me pasa es cuando voy a casa de mis padres. Los quiero enormemente, son geniales, y están muy preocupados por mi peso y tratan de ayudarmen en lo que pueden… así que personalmente, me da vergüenza comer delante de ellos alimentos que no son de dieta. Ellos han hecho algo que no todas las familias hacen y es que cuando nos juntamos todos, ellos ponen alimentos sobre la mesa que no son de dieta otros que son de dieta por mí para que yo pueda participar de la reunión con alimentos sanos.

Y es que la mayoría de las familias, cuando hacen una fiesta o una reunión familiar, no siempre tienen presente las necesidades nutricionales de todos los integrantes de la fiesta y creo que para ayudar a los nuestros, para ayudarlos de verdad, y no de boquilla, deberíamos tener muy presente sus necesidades nutricionales a la hora de preparar una comida familiar.

¿Qué es lo que nos pasa por la cabeza cuando toca comer en público y nos van a mirar. A mí lo que me pasa por la cabeza es pensar que si como delante de otros voy a confirmar lo que creo que piensan de mí. Es decir, si yo estoy visiblemente obesa, bueno, ya sabéis, en proceso hacia la delgadez, y me ven comer, yo creo que van a pensar que no me puedo controlar, que como demasiado y que confirmo las ideas que yo creo que tienen sobre mi control sobre la comida.

Lo que yo creo no tiene por qué darse pero en parte se corrobora con la actitud y los comentarios de algunos familiares o amigos. Por ejemplo, un día estaba en una reunión con unos amigos y una chica no podía terminar su plato y me lo dio a mí para que yo me lo terminara. Educadamente le dije que no quería pero en el fondo me molestó muchísimo porque yo no soy el basurero de nadie y yo no tengo por qué comerme lo que a otro le sobra y me molestó que pensara que yo desearía terminar con mi plato y seguir con el suyo. Así que sí, puede que nuestras creencias concuerden con la realidad.

Me acuerdo que hace muchos años yo distinguía entre vicios nobles y vicios innobles. Para mí los vicios nobles eran aquellos que, sin dejar de ser vicios, no te ridiculizaban, como por ejemplo fumar… es posible que los demás te adviertan de que fumar mata pero nadie se mofa de ti. Sin embargo, comer, para mí, era un vicio innoble porque despertaba las risotadas de los demás.  Supongo que, por eso el personaje que interpreta Kate Winslet en The Reader, prefiere…. ¡meg meg! ¡Atención spoiler! La cárcel al hecho de que todos sepan que no sabe leer.

Cuando comemos en público nos exponemos ante los demás a que se rían de nosotros, a que nos regañen en público para que dejemos de comer, a que alguien corrobore que, claro, así come, así está…

Precisamente ayer escuché un podcast sobre cómo hablar en público  y decía que muchas veces nos da miedo hablar en público porque nos da miedo que nos juzguen pero que pensar así era absurdo porque continuamente somos juzgados.

“Prefiero pedir perdón a pedir permiso” esa frase la escuché hace mucho tiempo y a menudo la trato de recordar para no olvidarme de que exponerte, además de inspirar burlas, juicios, regañinas etc… abre puertas, te permite seguir en tu camino, te hace conquistar metas, te hace lograr objetivos, te hace superar problemas…

Hacer cosas al margen de los juicios ajenos te permite alcanzar logros que están vedados a quienes no quieren cruzar la línea de los prejuicios. Lo que piensen los demás sobre cómo te ven físicamente, sobre cómo deberías comer o sobre cómo deberías comportarte en la mesa, no debe impedirte hacer lo que tienes que hacer para sentirte bien contigo y con tu cuerpo. Cada vez que tengas un alimento en la mano a punto de ingerirlo siempre habrá alguien que te diga que está mal, aunque sea una penca de apio y si te pones a pensar, todos los alimentos tienen algo bueno y algo malo: las zanahorias, tienen bastante azúcar natural, el apio, tiene demasiado socio, el tomate tiene fama de crear ácido úrico (aunque no estoy segura de si es creencia o real), y las espinacas crean piedras en el riñón.  Lo importante no es lo que los demás piensan sobre cómo estás haciendo las cosas sino que tus teorías y su aplicación tengan un efecto beneficioso para ti.

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Si alguien te ve comiendo almendras, es posible que te diga eso de “las almendras engordan”… pero tú sabes que es un alimento saciante, que tiene una enorme fuente de calcio, que es rica en todo tipo de nutrientes beneficiosos para tu salud y que puedes tomarla en pequeñas cantidades, siempre en crudo y, por supuesto, que cinco almendras es veinte veces mejor que un donut.

Si fueras un figurín no te importaría comer en público así que ¿qué es realmente lo que te da miedo? Pues que te juzguen.

Pero, te advierto, si te da miedo que te juzguen por sobrepeso, pensarás que una vez que lo soluciones, otro tipo de juicio parará tus pies: no bailarás porque te dará miedo que se rían de ti, no cumplirás tus sueños porque te dirán que eres un iluso, no rechistarás a tus jefes porque te dará miedo a caerles mal, no defenderás tus derechos como Hanna si el contrapeso es pasar vergüenza.

Hace tiempo vi un reportaje sobre una niña que se suicidó porque la acosaron en internet y le dañaron su imagen. La madre de esta niñá emprendió una campaña para combatir el acoso en las redes sociales… te advierto una cosa, nos encanta juzgar y el acoso seguirá existiendo… lo que sí debemos enseñar a nuestros hijos es a aportar por su valía, por su talento y por sí mismos. Aunque reciban juicios de todo el mundo debemos enseñarles a afrontar esa posible situación.

Te recomiendo otra película, yo diría que es justamente el caso contrario de “The Reader” y se titula “La mujer más odiada de América”. Está basada en hechos reales sobre una mujer que se ganó el odio de todo un país y que vivió con ese odio toda su vida y ya no te contaré mucho más pero sí te la recomiendo porque hacer lo que tienes que hacer en esta vida, lo que has venido a hacer para conquistar tu felicidad, pasa por una suerte de juicios para los que tienes que estar preparado. Y cuando cruzas esa barrera, la barrera de los prejuicios.. acabas de derrocar uno de los límites que más impiden a las personas conseguir lo que desean. Sí, así es, por triste que parezca tu obstáculo más importante es lo que piensan los demás, aunque aparentemente creas que no es así…. Siempre siempre sacrificamos algo de lo que somos para encajar en las opiniones de otros. Esto siempre va a ocurrir. Yo no daba videoconferencias porque no me gusta mi aspecto y me daba miedo que la gente me critique por eso… y me ha costado dos años saltar ese obstáculo siendo la videoconferencia una puerta que te lleva a otras posibilidades profesionales que me permitan ganarme la vida con lo que escribo. Así que procura que te importe cada vez menos lo que piensan de ti porque de esta manera te abrirás puertas, oportunidades que ahora son desconocidas para ti por culpa de tus miedos.

Come lo que quieras y ¡que arda Troya! Sigue tu camino, busca tus propósitos, ama lo que eres y cómo eres y ama tu cuerpo, cuídalo, mímalo porque es tu vehículo, aquello que te hace estar aquí hoy… y lo que piensen los demás está demás….

Y esto te sirve para todo, para salir del armario, para dedicarte a lo que siempre has querido dedicarte, para hacer lo que necesitas hacer y que el miedo a los juicios te lo impide y sobre todo, y lo más importante, para que si algún día eres atacado salvajemente por las redes sociales, entiendas que aún así merece la pena seguir viviendo porque saldrás fortalecida o fortalecido e incluso puede que admirado.

Si no comes en público, esconderás comida y te la comerás en el baño o a lo mejor llegas a tu casa tan hambriento que comerás sin pensar y te estarás haciendo un boicot a ti mismo. Entiende que eres lo más importante de tu vida y que a lo mejor los demás no te respeta pero que tienes el derecho  a ser respetado por ti mismo. No pases hambre por culpa del miedo nunca más. Come y que arda Troya.

 

 

 

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