Autoliberación

Si te han hecho daño, no des segundas oportunidades

Damos segundas oportunidades a quienes nos han hecho daño por varios  motivos. Uno de ellos, porque consideramos que podríamos estar equivocados, tiene que ver con nosotros mismos, con nuestra búsqueda de la justicia, la necesidad de ser equitativos y por el temor de que nuestro drástica decisión pudiera estar guiada por emociones equivocadas.

El otro motivo puede ser porque tenemos una dependencia emocional con la persona con la que hemos roto. Nos da mucho miedo romper y sobre todo el vacío de la ruptura y por eso nos atamos a las personas que no merecen segundas oportunidades.

También tenemos la errónea creencia de que la amenaza cumplida es el últimatum perfecto para provocar un cambio en el otro.

Por último, damos una segunda oportunidad por comparación. Tropezamos con una persona que nos ha hecho daño, rompemos con ella, iniciamos otra relación peor y empezamos a considerar el anterior como mejor persona con la que volver.

Seguramente se me pase algún motivo más. Podríamos resumir todos los grandes motivos en dos grupos: por un lado en el hecho de que la pareja nos ha hecho daño y por otro, en el hecho de que no somos felices con esa relación. El primer grupo de razones es externa y el otro es interna. Pero en todos los casos, no merece la pena dar otra oportunidad a las personas con las que rompemos la relación y ahora voy a explicar por qué.

Si nos hicieron daño,  existen bastantes posibilidades de que vuelvan a hacernos daño.  Y cuanto más intenso sea el daño que nos hagan, con más probabilidad nos volverán a hacer un daño si cabe todavía más intenso ¿sabes por qué? Porque es posible que nos estemos relacionando con un depredador o con un psicópata.  El objetivo de los primeros es destruir a la víctima. El de los segundos es divertirse con ella como lo hace un gato que juega con su ratón muerto. Iñaki Piñuel asegura que existen 2 millones de psicópatas integrados en la sociedad que nunca han matado a nadie pero que sí provocan la muerte psicológica y que a lo largo de nuestra vida podemos llegar a interaccionar con una media de sesenta personas que son psicópatas integrados. Si le das una segunda oportunidad, le estás dando una nueva oportunidad para que te destruya.

En cuanto a las motivaciones internas, si te alejaste porque no eras feliz, he de indicarte que con el tiempo vamos curando las heridas y para curar heridas tenemos que olvidar. El recuerdo que nos queda de una persona de la que nos hemos alejado no es ni la sombra de lo que vivimos y con bastante frecuencia olvidamos que fuimos infelices.

Si rompes, si te vas, es porque no estás bien… no vuelvas al dolor porque no hay promesa de un buen futuro en un lugar donde una vez encontramos dolor.

Y no se trata de ser justos o injustos. Si tu partida le hace llorar, no es tu problema. Tú no has hecho nada malo. Ya amaste y ya diste una oportunidad y esa persona podría haberla aprovechado.

No te apiades de tu maltratador o maltratadora porque la forma en que te apiadas es sacrificándote a ti mismo y tú tienes el mismo derecho que los demás a ser feliz.

No des segundas oportunidades…. Nunca.

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