Piensa y Adelgaza

Joaquín batea fuerte

Transcripción:

– Muchos seguramente creerán que es fin del mundo
– Tienen razón.
– ¿Crees que podría serlo?
– Si
– ¿Cómo puedes decir eso?
– ¿No es la respuesta que esperabas?
– ¿No podrías fingir ser como eras y animarme un poco?
– El mundo tiene dos tipos de personas, y cuando ocurre algo afortunado, los del primer grupo lo consideran más que suerte, más que casualidad, lo consideran una señal. Una prueba de que hay alguien ahí arriba cuidando del ser humano. La otra gente lo considera pura suerte, un feliz giro del azar. Seguro que la gente del segundo grupo está observando esas catorce luces con recelo. Para ellos, la situación está mitad y mitad. Podría ir mal… o bien. Pero en el fondo sienten que, pase lo que pase, están solos, y eso, les llena de temores. Sí, es lo que piensan.
Pero luego hay cantidad de gente del primer grupo que cuando observan esas luces, están viendo un milagro. Y en el fondo sienten que, pase lo que pase, habrá alguien ahí arriba para ayudarles. Y eso les llena de esperanza. Lo que debes preguntarte es en qué grupo estás tú ¿Eres de los que ven señales, de los que ven milagros, o crees que la suerte de la gente es aleatoria? o, plantéatelo así ¿Es posible que no existan las coincidencias?

 

Cuando quería hablar de lo que hoy deseo hablar, me acordé de este diálogo. Es un precioso diálogo que se produce en la película “Señales” qué parece un poco fantasiosa aunque, sin embargo, contiene unos mensajes increíbles entre extraterrestre y extraterrestre.  Luego la parodia posterior de Charlie Sheen con la salchicha en la que la policía trataba de explicarle cómo había quedado su mujer tras el accidente es graciosísima.  Pero me fascinó el momento en que Mel Gibson, en su personaje de Reverendo Graham, le dice a Joaquín Fénix eso de “batea fuerte”, cuando en la escena más importante de la película (que es a su vez la escena más importante del protagonista) de repente todo encaja.

¿No te ha pasado eso alguna vez en la vida, que, de repente, todo encaja?  A mí sí y me he quedado sorprendida.  Te puedes tirar muchos años en mitad de un desierto desolador y de repente en unos pocos días todo tiene sentido, incluso el desierto y parece como si realmente todo tuviera que pasar para que llegaras al gran hallazgo, como si fueras ciego por la vida y alguien te guiara por un montón de piedras, escaleras, caminos escarpados… para que después llegaras a un destino increíblemente valioso que explicara cada una de esas piedras y escaleras y caminos escarpados… Yo no soy determinista ni creo que haya un libro escrito o algo por el estilo. Pero es innegablemente mágico cuando eso ocurre. Si miras hacia atrás en tu vida te das cuenta de que algunas cosas malas te llevan a otras muy buenas. como la del cuento del granjero que tenía un caballo que se le escapaba y que cada vez que le pasaba algo, la gente le decía que tenía buena o mala suerte y él decía siempre “buena suerte, mala suerte ¿quién sabe?”.

Pero como bien dice el maravilloso discurso de la película,  y parafraseando una frase de Einstein,  puedes vivir pensando que todo es azaroso o puedes vivir pensando que todo es un milagro. Yo soy del equipo de Einstein  y me quedo con la idea de que todo es un milagro.

A partir de ahora, sabiendo que todo forma parte de un milagro del que todavía no has visto nada, ¿ qué pretendes pensar sobre tus kilos de más?

Te diré lo que son tus kilos de más:  solo una nueva oportunidad.  Si tu cuerpo no te estuviera diciendo que algo no funciona bien en ti no harías ningún tipo de cambio y seguirías comiendo mal así que bendice tus kilos de más porque ellos te están brindando una oportunidad de cambio.

En esto de la fe y de las creencias, descubro sí todo en la vida es una guerra de creencias. En el año 70 un cardiólogo estadounidense llamado Robert C. Atkins,  escribió Un libro titulado “La Revolución dietética del Dr Atkins” donde el autor proponía una dieta de adelgazamiento basada en provocar la cetosis en el cuerpo.

La cetosis es un proceso que se produce cuando hay ausencia de energía proveniente de los hidratos de carbono y entonces se produce en el cuerpo un cambio en la forma de generar energía utilizando la grasa acumulada y, de esta forma, consiguiendo el adelgazamiento.  La cetosis se puede conseguir de dos maneras:  o bien dejando de comer,  o bien eliminando los carbohidratos de la dieta.

El doctor Atkins proponía una dieta basada en grasas y proteínas eliminando por completo la ingestión de hidratos de carbono.  Fue muy criticado por su propuesta porque se considera que las proteínas producen un desgaste dietético en el organismo y son las causantes del daño renal y hepático.

Años más tarde,  otra persona que conocerás mucho, Pierre Dukan, escribe un libro a principios  de este siglo que se titula “la dieta Dukan”. Es una dieta basada en varias fases y la primera fase  está basada en una alimentación básicamente proteínica.

Ambas son dietas que están basadas en una alimentación alta en proteínas  y elimina la presencia de hidratos de carbono. Personalmente no entiendo qué ha hecho que los medios y las autoridades se hayan cebado especialmente con Dukan ya que éste  considera una posterior introducción de hidratos de carbono en fases posteriores de la dieta.  Supongo que el motivo por el que sea más violenta la publicidad contra el médico francés que contra el médico estadounidense sea que su publicación es más reciente y por tanto tenga más impacto que la de Atkins.

Yo no soy médico y por lo tanto no soy la persona adecuada para indicar qué grado de peligrosidad tienen las dietas proteínicas.

Yo estuve una temporada con una dietista que era médico y que me ofreció una dieta bastante eficaz de la que hablo en el libro “Piensa y Adelgaza”. El caso es que cuando la dieta dejaba de funcionar me proponía un día de, o sólo fruta y verdura,  o sólo pollo y carne blanca.  El criterio de la médica lo desconozco . El día de fruta y verdura, recuerdo que soltaba el líquido como una posesa y me pasaba todo el día en el baño.  El día de pollo era un día de hartazgo.  Recuerdo que tras hacer esa dieta me pase muchos años en los que no podía soportar el pollo.

Te explicaré mi teoría sobre las dietas cetogénicas  y te lo voy a explicar en palabras de Frank Suárez que ahora es mi gurú particular.  Frank Suárez dice que se necesitan dos cosas para engordar qué son  azúcar e insulina.  Si en tu cuerpo hay azúcar e insulina, engordas porque la insulina es la encargada de llevar la glucosa a las células y cuando estás no necesitan más, el sobrante de glucosa se convierte en grasa en el cuerpo, en fuente de energía acumulada.

Si no hay glucosa, aunque haya insulina, no engordas.  Si hay glucosa,  pero no hay insulina,  tampoco engordas y eso explica el motivo por el que muchos diabéticos empiecen a bajar de peso.

Por tanto ¿qué ocurre si tu dieta está basada en grasas y en proteínas?  Pues que no hay ni insulina ni glucosa y por eso no engordas aunque comas grasas. Todo lo que comes se convierte en energía y como además es una energía más ineficiente, el cuerpo gasta la que tiene acumulada y por eso adelgazas en dietas cetogénicas .

Esto es lo que entiendo yo que ocurre por lo leído y escuchado y además te lo he contado de una manera muy sencilla y posiblemente esté pecando de poco científica y quizá a lo mejor algo que estoy contando no es exactamente así.

La grasa y la proteína tienen un efecto saciante increíble, lo que significa que es una solución perfecta para esas personas que sufren obesidad mórbida porque tienen un hambre incontrolable.

La mayoría de las veces que motiva ese hambre incontrolable es porque la dieta está basada en hidratos de carbono de rápida absorción.  Los hidratos de carbono de rápida absorción provocan en el organismo que se despliegue un golpe muy elevado de insulina. La insulina gestiona toda esa glucosa y luego se produce una bajada muy fuerte de glucosa a causa de la insulina. Esa bajada de glucosa se transforma en un hambre voraz y por eso, tras una copiosa comida te siguen dando ganas de comerte el postre.

Ahora bien ¿es insalubre la dieta cetogenica?  Pues sinceramente y como te he dicho antes yo no soy la persona adecuada para decírtelo. Eso sí, si yo tuviera obesidad mórbida consideraría que la dieta cetogénica sería el menor de mis males  y la abrazaría con los ojos cerrados pero ojo te estoy diciendo lo que haría yo.  A fin de cuentas,  una dieta rica en hidratos de carbono que está destrozando mi cuerpo no creo que sea mejor que una dieta cetogénica así que solo estamos eligiendo entre el menor de los males .

Llos estudios más recientes están proponiendo algo alternativo y me parece superinteresante y del que te voy a hablar hoy.  Frank Suárez lo llama el 3 por 1 aunque en realidad debería llamarse 3 más o 1 y ahora te explicaré por qué. Resulta que el 3 por 1, en otros círculos y ámbitos lo llaman “plato Harvard” y no sé quién fue primero si el huevo o la gallina es decir no sé si le han copiado la idea a Fran Suárez o Fran Suárez, como se apoya los estudios de otras personas, se ha apoyado también en los creadores del plato Harvard para su idea del 3 por 1.

Consiste en reducir a la cuarta parte la ingestión de hidratos de carbono de todas tus comidas.  Frank Suárez lo explica de esta manera:   los alimentos ricos en grasas como la mantequilla, los aceites, frutos secos, aceitunas,  los alimentos ricos en proteínas tales como carne, pescados,  y los vegetales (que, aunque tienen hidratos de carbono pueden considerarse cómo de baja absorción y en pocas cantidades),  los considera alimentos que él llama alimentos tipo A porque adelgaza. Estos alimentos deben cubrir las tres cuartas partes de cualquier plato que comas a lo largo del día, incluido el desayuno.

En cambio, los  alimentos de elevada cantidad de hidratos de carbono tales como el arroz, los cereales, los panes, las pastas, las bebidas azucaradas, el alcohol, los postres etcétera, los considera tipo E porque engordan.  Un plato 3 x 1 típico podría ser por ejemplo pollo lechuga y un flan o bien un pescado con tomate y una bolita de arroz.  Si eliges el arroz no puedes elegir ni la bebida ni el postre ni. Si eliges una bebida de las que engordan,  no puedes tomar ni postre ni añadir hidratos en el plato.

Lo bueno de esta idea  es que no tienes que pensar nada más que en cómo componer tu plato para que cumpla esta sencilla regla.

Personalmente tengo una duda con respecto a las legumbres.  Nunca he visto un especial de Frank Suárez refiriéndose a las legumbres,  no sé si existe.  Las legumbres,  a diferencia de los cereales,  son más ricas en proteínas y normalmente se suelen tomar con toda la  fibra por lo que no sé si se deben considerar entre los del grupo E o los del grupo A.  Unos simples altramuces llegan a tener un 50% de proteína y los garbanzos alrededor del 40 igual que la quínoa.  Por ese motivo desconozco qué papel tienen dentro de los grupos que ha establecido Frank Suárez en su 3 x 1.  Yo consideraría su parte de proteína.  Si  una legumbre tiene un 30% de proteína de media podríamos decir que un plato de legumbres es un dos por uno y por tanto solo habría que añadir una ensalada o un vaso de gazpacho sin pan para considerarlos 3 x 1. Esa es mi teoría con respecto a las legumbres pero no estoy segura.

El plato Harvard creo que viene a ser la misma cosa y la verdad, si te pones a pensar, es la opción más sana que existe. Ningun nutricionista podría considerar que esta dieta es una dieta dañina.  Alberga todos los grupos alimenticios, los hidratos, las proteínas, los vegetales… y lo único que cambia son las proporciones.  Acostumbrándote a este tipo de alimentación, tú nivel de hambre es estable,  no hay alimentos prohibidos,  puede adaptarse en ambientes obesogénicos y puede llevarse toda la vida.

Son casi todo ventajas.  Personalmente le veo dos inconvenientes fácilmente solventables si no te encuentras en mi situación. Por un lado, mantener un plato Harvard  o 3 x 1 puede ser económicamente difícil.  No necesariamente es así, pero generalmente el grupo de los alimentos que suele ser más económico precisamente son los que engordan y por eso los ambientes son obesogénicos.   Para poder adaptarse económicamente, las tres partes de alimentos tipo A se deban apoyar quizá más en la parte verde que en la parte proteínica qué es la parte cara. Pero eso sí,  ya te digo, el día que entra dinero,  yo no me lo gasto en un bolso,  me lo gasto en mejorar la calidad de mi nutrición porque considero que me lo merezco.  Cuando entra dinero en mis cuentas me enfoco en comprar alimentos tipo A como frutos secos,  pescado de alta calidad,  mucha verdura (últimamente me ha dado por las cucurbitáceas que me fascinan),  gazpacho en verano… que,  para los que sabéis de otros países,  os voy a explicar cómo se hace el gazpacho andaluz y de hecho os voy a explicar dos versiones,  la antigua y la de ahora.

El gazpacho es una bebida refrescante que utiliza muchos ingredientes pero normalmente, los básicos son tomate pepino cebolla ajo y pimiento. Personalmente yo lo hago con todos los ingredientes menos con el pimiento verde porque a Paquito no le gusta aunque yo le echo mucho porque considero que tiene mucha vitamina C y dicen que tiene más vitamina C un pimiento que una naranja.  Le he hecho todos los ingredientes a lo bruto, un poco de sal, vinagre y aceite y lo muelo y cuando ya está hecho una pasta bien molida, le añadimos agua y hielo.  Ése es el gazpacho andaluz de toda la vida,  ahora  hay versiones  muy ricas que yo he ido experimentando,  en las que también se le puede añadir frambuesas, sandía, manzana… yo he hecho el gazpacho también con remolacha además de los ingredientes básicos y está buenísimo  aunque no sé cómo catalogaría Frank Suárez la remolacha.

Y ahora te voy a explicar la versión de gazpacho que hacían mis abuelos cuando la batidora no existía y te aseguro que estaba buenísimo.  Consistía en coger tomate, pepino, pimiento verde y cebolla,  es decir los básicos menos el ajo,  le picaban de la forma más diminuta posible,  lo aliñaban con aceite vinagre y sal y después le echaban agua y hielo si había.  Se añadía al vaso como si fuera una bebida y se bebía… y eso está ¡riquísimo!

Estos cuatro ingredientes,  el tomate, el pepino, el pimiento y la cebolla,  son la base de muchos platos mediterráneos.  La famosa pipirrana con ese nombre tan gracioso,  es una ensalada dónde todos los ingredientes se pican muy pequeñitos,  igual que el gazpacho a la antigua pero sin agua.  Aquí existe la costumbre de añadir pipirrana a los mejillones cocidos y eso está increíble y ese sí es un cuatro ejes,  un 4×4 vamos.

También he probado una versión de pipirrana con pulpo cocido y te mueres de lo rico que está eso y una versión en la que en vez de pulpo se le añade cabeza de jabalí cortado en trocitos pero procura que la cabeza de jabalí no tenga azúcar. Si no, se estropea el experimento.

En Andalucía es la más versátil de las ensaladas y por eso son los 4 cultivos más importantes del sur, en especial en Almería,  la tierra donde ves tomates tirados por las calzadas cuando vas conduciendo por sus carreteras algo que no podrás ver en ninguna otra parte del país y es porque los tomates van rodando de las cajas que transportan los camiones.  Una vez incluso vi una sandía y estaba entera, me dieron ganas de cogerla si no fuera porque eso daba una imagen de mí misma que no quería tener.

Y volviendo al tema de las creencias, si te fijas, este mundo está lleno de creencias y solamente te identificas por las creencias que adoptas.  Ahora más que nunca el tema de la nutrición se ha vuelto un objeto de creencias y se habla de una manera enervada de todo tipo de dietas.  La gente se llama unos a otros de todo cuando una persona se decanta por una opción nutricional y se atreve a recomendarla. Si eres vegano eres un irracional,  si  comes animales, eres un asesino.  si promueves la dieta cetónica,  eres un irresponsable.  Si te tiras todo el día a lechuga,  también eres un irresponsable.  Si comes bajo las indicaciones de la pirámide alimenticia de los años 80, estás desfasado.  Si tu alimentación te engorda,  ya sabes lo que eres.

¿Sabes lo que pienso? Que nunca ha tenido tanto valor como ahora la frase “come y calla”. Por lo menos eso es lo que yo me aplico a mí misma:  procuro comer lo que más se acerca a mis ideales nutricionales y no meterme en ninguna conversación dietética para no salir  escaldada.  Menos con vosotros que me entendéis .

 

 

 

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