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Yo pillé a José Coronado haciendo travesuras

No me digas tú a mí que éste no es un gran titular bien amarillo de estos de prensa rosa de las horteras… Pero sí, un día me encontré con José Coronado. Antes de hablar de ese momento quiero hablarte de otro más gracioso todavía.

Como sabes, yo soy andaluza y y cuando era joven estaba plenamente convencida de que en Madrid, encontrarse con un famoso o actor o cantante, era de lo más normal.

Por aquellos años yo era estudiante. Estaba estudiando Ciencias Políticas  en la Universidad de Granada pero quería hacer una especialidad que solo está en Madrid, una especialidad que ya no existe y que fui de las pocas afortunadas que logró conseguirla y es la especialidad de Estudios iberoamericanos.

Tenía una amiga que ya llevaba un año en el ciclo y me invitó a su casa de Madrid para que conociera la universidad, concretamente la Complutense.

Sin duda es decirte que finalmente logré terminar mi titulación y mi especialidad pero por aquellos tiempos aún dquedaría unos cuantos años para conseguirlo. Y yo era solamente una joven estudiante convencida de que las calles de Madrid estaban plagadas de famosos.

Cuando llegué, mi amiga y anfitriona, que compartía piso con otros estudiantes, me llevó junto a sus amigos y amigas a ver un concierto  de Fito Páez en la Sala  Galileo Galilei y allí fue donde conocí por primera vez a Fito Páez cantando canciones de propias y otras de una  Banda de rock a la que le hizo tributo que es Pescado Rabioso y su famosa canción “Me gusta ese tajo” que para los que sois de la zona os diré que un tajo en andaluz es un corte. Nosotros los andaluces decimos “me echo un tajo” indicando que, por ejemplo, pelando una fruta me cortado un dedo.

El caso  la sala Galileo Galileo Galilei es una sala que no tiene más niveles que el de la zona de escucha y el escenario, por lo que los amigos de Fito, que eran muchos actores se entremezclaron con los que éramos terrenales y normalitos y vimos pasar entre nosotros a varios actores y actrices. Vimos  A Almodóvar, Bibí Andersen, y creo que alguno más aunque no recuerdo. Lo que sí que me acuerdo exactamente es que me me pidió paso un jovencito Imanol Arias que pasó por delante nuestra pero parece ser que yo fui la única que se enteró.

Cuando salíamos de la sala, empezamos a contar todos los actores y actrices que cada uno había visto. Y yo mencioné que por delante nuestra había pasado Imanol Arias. Mi amiga y sus amigas me preguntaron que cómo era posible que yo no les  hubiera avisado de que Imanol Arias había pasado justo al lado nuestro y yo les dije que pensaba que el hecho de encontrarse un actor era lo más común del mundo en Madrid y que no quería pasar por una paleta haciendo aspavientos porque había visto a Imanol Arias y  así es como supe que en Madrid no tienes por qué estar constantemente encontrando famosos.

De hecho, en mis 11 años en los que yo estuve viviendo en Madrid, que yo recuerde he visto a dos famosos: A la que aquí llaman la princesa del pueblo, Belén Esteban que iba a mi mismo supermercado  y a Miky Nadal que lo ví un día en la Gran Vía.

Habiendo esperado que te hayas reído con esta tonta anécdota, ahora te voy a contar dónde y cuándo pillé a José Coronado  haciendo travesuras.

También fue hace un porrón de años y esta vez fue en Granada, mi ciudad natal. En realidad no estaba haciendo grandes travesuras, solo estaba saliendo de una discoteca en la que se lo estaba pasando bien, una discoteca de Granada que ya no existe, fíjate si hace tiempo y que se llama Granada 10 .

Ahora estarás pensando que vaya tontería de historia… más prometía el título ¿verdad?

Por aquellos años, José Coronado empezaba tener éxito en el cine español. Protagonizó varias series seguidas y creo que la que más fama le dió fue la de “Periodistas”. Todo el mundo, le consideraba el guapo del momento y su éxito está más relacionado con su belleza que es con su buen hacer y. Pero cuando esa belleza estándar se le fue entraron los años y empezó  la belleza auténtica, esa belleza que ganáis los hombres a partir de los 40 con vuestras canas y esas arrugas tan sexys que nos marcan la comisura de la boca, cuando ya nadie tilda Coronado de ser el guapo del cine español, ahora es un increíble actor, un pedazo de actor que hace unos papeles extraordinarios y que no te aseguro  que ahora mismo es mejor actor que muchos actores españoles que han conquistado Hollywood. Me impresionó en “No habrá paz para los malvados”, una película que hace de tío sinvergüenza y que está que lo rompe todo. Pero es que ahora  lo he descubierto haciendo una serie, que se titula “Gigantes” que parece que nunca puede superarse y de repente se supera y no te puedes hacer una idea de lo bien que hace de tipo sinvergüenza en esa serie… está genial.

Y hoy este podcast va de pilladas, porque resulta que el otro día mi chico y yo y yo nos fuimos  a una October FEST sucedánea que hacen en Roquetas, en Almería y ponen música y a mi chico le encanta comerse una salchicha enorme que venden allí y yo le digo demasiados noes así que, en aquel momento, le dije que sí, que íbamos e hice mi encaje de bolillos habitual:  cerveza sin alcohol y la famosa salchicha sin pan. Pero cuando estaba bebiendo cerveza, el puñetero de mi chico me hizo una foto y se la mandó a mis hermanos y empezaron a decirme que qué bien me lo estaba pasando.


O sea, que me paso todo el puñetero día peleando con las dietas y van y me hacen una foto y claro, uno mata un gato y ya es un matagatos.


Entonces, se me ocurrió una idea que pensé que podíamos disfrutarla mucho.

He pensado que podíamos hacer lo mismo que hace todo el mundo cuando presueme de la comida tan rica que se va a comer, pero en vez de ser una comida copiosa, abundante, y muy engordante,  nosotros vamos a presumir de nuestra comida de dieta.


Lo bueno de esta idea, es que aprenderíamos muchas cosas de las dietas de los demás, encontraríamos ideas nuevas para cocinar alimentos vegetales,  nos animaríamos mutuamente incluso descubriríamos cosas que a lo mejor no estamos haciendo bien pero que podemos cambiar a partir de ahora.

He creado un grupo para eso en Facebook. El grupo está abierto,  puede entrar quien quiera, y está pensado para que publiques la foto de lo que os vais a comer.

Enseguida pensé, que si publicábamos fotos de todas mis comidas, me sentiría obligada el día que no publicara nada y además la gente empezaría pensar que el día que no publicara nada, es que lo estaba haciendo mal y eso ya no serviría como incentivo.  Así que, para evitar que os sintáis así, mi idea es que publiquemos solamente aquellos platos de los que estamos muy orgullosos, bien porque lo hemos cocinado nosotros, bien porque creemos que cumplen los objetivos o bien porque pensamos que así podemos ayudar a otras personas.


Y ya que estamos vamos hablar de la fiscalización,  un tema del que creo que todavía no hemos hablado y que quiero compartir contigo porque quizá tú también sufras los inconvenientes de la fiscalización.

Tipos de Fiscalización:

Hay tres tipos de fiscalización:
1. Fiscalización del profesional.
2. Fiscalización de los que tenemos cerca
6. Fiscalización propia.

En cuanto a la fiscalización del nutricionista o profesional, creo que esto le hace muy flaco favor, porque basta con dejar de ir al nutricionista y se acabó la fiscalización con la consiguiente consecuencia. Si yo fuera nutricionista, trataría de ayudar a mis pacientes desde una visión optimista y no fiscalizadora, en la que intentara apoyar a las personas para que se animaran y nunca para que se sintieran obligadas

Personalmente creo que pesar al paciente en cada sesión hace mucho daño y hay muchas personas que cancelen sus visitas porque si se pesan y han engordado, saben que se llevarán un buen rapapolvo y sé lo que van a pensar muchos profesionales, que mencionar este asunto es una cuestión muy infantil. Sin embargo, estoy completamente convencida, de que muchos abandonan por esta cuestión.

Una sesión nutricionista debería romper los esquemas. Si yo fuera nutricionista y quisiera ganar mucho dinero así lo haría. No tendría una balanza en mi sesión. No pesaría a nadie. Partiría de sus hábitos alimenticios y empezaría hacer cambios progresivos y en cada sesión sería el propio paciente el que hiciera su propia evaluación y si quiere hacer cambios para mejorar, le haríamos propuestas para ello. Todas las personas que buscan adelgazar necesitan ayuda y la piden, pero quieren una ayuda que no les haga sentir mal.

Fiscalización de los que están: creo que es la peor porque es constante, partiendo además de una idea equivocada que tienen de ti. Yo era una persona que tenía unos malos hábitos alimenticios, que hacían muchas dietas con éxitos temporales y con recaídas y cada vez más fuertes, y por lo tanto todas las personas a mi alrededor piensan que no soy una persona con voluntad,  piensan que me la paso todo el día comiendo alimentos, digamos, ilegales… incluso ahora, cuando me siento tan fuerte y tan cambiada y algunos son incluso crueles, no los mas no los más cercanos sino los que tienen una razón de peso porque es fácil reírse del gordito ya que a la vista está su gran defecto .

No sé si alguna vez habéis escuchado el monólogo de Facundo Cabral sobre que su abuelo decía que había muchos boludos en el mundo y que incluso votaban al presidente y habló de distintos boludos, y uno de ellos era el boludo de referencia:” ¿Dónde está la calle tal? ¿Ves el boludo que está allí a lo lejos? Pues girando la calle de al lado, ahí lo encuentras”.

Cuando describes a una persona, siempre la describes por sus rasgos más representativos. Piensa en cualquiera, en, por ejemplo, el rey de España: Pues es un tipo alto, rubio, con barba, estilizado…¿ves?

Si describes a una persona que tiene aparente sobrepeso… ¿que dices? Pues eso, que la gente es cruel, a veces inevitablemente y a veces con gusto, esté entre tus amigos o entre tus enemigos y aprovecharán cualquier desliz visible para reafirmar sus creencias y sus crueldades.

Finalmente está la autofiscalización, que es exigente en algunos aspectos y laxa en otros. Exigente en lo visible, como cuando me miro en una foto y me digo eso de  “¡estoy horrible!”. Exigente en las apariencias, nada de comer ni beber en público para que no puedan confirmar lo que piensan de mí o lo que yo creo que piensan de mí… y luego laxa en los hábitos : Por ejemplo cuando utilizo mucha cantidad de comida y creo que lo estoy haciendo correcto… y estoy convencida de que compartir una foto en el grupo de Facebook de nuestros platos nos van ayudar mucho en la tarea de corregir errores por nosotros mismos, sin que nadie nos fiscalice y sin que nosotros mismos tengamos la necesidad de hacerlo.

Por eso os dejo esta herramienta que espero que os sirva de ayuda para evitar la fiscalización propia y de terceros y además con el fin de apoyarnos mutuamente. 

(Este artículo es una transcripción aproximada del podcast)

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